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Voyeur y Amateur. Estas viendo el tema Los mejores Porno relatos en Revistas (No Famosas)
  1. #1
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    Los mejores Porno relatos

    01.Me pone cachonda ser una cornuda.(relatos.sexole)
    02.Mi profesor de matemáticas.(relatos.sexole)
    03.Luis es mío aunque esté casado.(relatos.sexole)
    04.Pesadilla en Semen Street.(relatos.sexole)
    05.Con el marido de mi hermana.(relatos.sexole)
    06.**** esclava sumisa.(relatos.sexole)
    07.Visita a una pajillera.(relatos.sexole)
    08.Sólo pienso en follar.(relatos.sexole)
    09.Intercambio al aire libre.(relatos.sexole)
    10.Me puse ante las cámaras.(relatos.sexole)
    11.Siempre hay tiempo para el sexo.(relatos.sexole)-correcto
    12.Mis vecinos me alegraron el día.(relatos.sexole)
    13.Las citas a ciegas son una sorpresa.(relatos.sexole)
    14.Aeropuerto 69.(relatos.sexole)
    15.Mi amigo friki me pone cachonda.(relatos.sexole)
    16.Soy bisexual y tengo las tetas gordas.(relatos.sexole)
    17.Tetona y calientapollas.(relatos.sexole)
    18.Mi jefe y yo.(relatos.sexole)
    19.Psicosis X.(relatos.sexole)
    20.La cámara de video de Mark.(relatos.sexole)
    21.Soy una buscona desesperada.(relatos.sexole)
    22.Me pone que me zurren.(relatos.sexole)
    23.Soy madura y busco rollo.(videos.sexole)
    24.Inevitables cuernos.(relatos.sexole)
    25.Hazte una paja conmigo.(relatos.sexole)
    26.Me dieron caña en el gimnasio.(relatos.sexole)
    27.Para ser modelo hay que mamar.(relatos.sexole)
    28.Seduje a mi hermano.(relatos.sexole)
    29.Pagar por follar.(relatos.sexole)
    30.Me violaron en mi aniversario de boda.(relatos.sexole)
    31.Desvirgada a los 45.(relatos.sexole)
    32.Obsesionada con el sexo.(relatos.sexole)
    33.Paco me metió el taco.(relatos.sexole)
    34.Reconquistando a mi marido.(relatos.sexole)
    35.Con el hermano de mi novio.(relatos.sexole)
    36.Mi **** es patrimonio de la humanidad.(relatos.sexole)
    37.Trío incestuoso con Lisa y su hermano.(relatos.sexole)
    38.Soy una chica del montón..(relatos.sexole)
    39.Soy la **** de la Universidad.(relatos.sexole)
    40.Polvo por despecho.(relatos.sexole)
    41- Dani (relato erótico)
    42- El esperma del miedo (relato erótico)
    43- El ordenador esta caliente (relato erótico)
    44- Experiencias inconfesables (relato erótico)
    45- Fabula animalesca (relato erótico)
    46- Ines en clase de sexologia (relato erótico)
    47- La Dulce Penelope (relato erótico)
    48- Laura (relato erótico)
    49- Playa (relato erótico)

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  2. #2
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    Los mejores Porno relatos

    FLOR DE JAZMIN

    Alguna estación de tren, ELLA distraída hacia un cartel publicitario, me acerco, digo dos palabras al oído, y nuestro camino esta planeado, le abro la puerta del carro, descaradamente deja ver su ropa interior, figuro una sonrisa, enciendo un cigarrillo y me meto al carro.
    El viaje es silencioso, casi fúnebre, una, dos, no se cuantas veces mire sus piernas, ELLA fría, distante, miraba al interminable asfalto, nuestro objetivo son 20 kilómetros o mas; es agradable vivir en el campo, lo desagradable en ciertas ocasiones, es la falta de compañía, el eco interminable de tu cerebro y claro la necesidad hiriente de un cuerpo; que tonto casi me paso de la desviación, la carretera ha sido maltratada por un camión y su señuelo, un pequeño carro compacto que desgraciadamente perdió la reta machacando a sus tripulantes, ELLA aun con su mirada sobre la carretera, no creo que sea buena idea, después de todo quien es.
    Abro la puerta de ELLA, nuevamente veo su ropa interior, la conduzco hacia el interior de mi hogar, una casa en las lejanías de alguna ciudad, entramos, por fin conozco su voz. Me pregunta la ubicación de la recamara.
    Entra, se quita el abrigo, menciona que necesita ir al tocador, 3 minutos, sale…
    ELLA es alta, 1.80 aproximadamente, huele a jazmin, tez blanca, muy blanca, cabello negro lizo hasta la cintura, ojos verdes, labios gruesos con un rojo cautivador, nariz pequeña, largos dedos, trae puesto un conjunto de ejecutiva, piernas largas y delgadas.
    … se quita el conjunto, deja ver un coordinado de satín negro, su figura esbelta hace que mi erección ahora sea notoria, ELLA fría como una estatua de cera, da un paso al frente me observa y me besa suavemente, su aliento me transforma, deleita mis sentidos, sabe a durazno, su lengua recorre mi boca, inspeccionando, indagando, ahora es la respiración la que traigo acelerada, mis manos se dan la libertad de recorrerla, primero su espalda suave, sus glúteos duros firmes, la cadera estrecha, ELLA sostiene mi rostro, lo acaricia una y otra vez, ese beso que fue el único, no lo olvidare.
    ELLA se aleja unos pasos, se va despojando de su ropa, hasta quedar completamente desnuda
    YO sigo el juego y me quito la ropa.
    ELLA se arrodilla, coge mi pene entre sus manos tomándolo firmemente pero sin hacerme daño me acaricia suavemente, arriba, abajo, su boca ahora es la que toma posesión de mi objeto, lambe, recorre, explora, su lengua llega a cada parte de el, succiona, chupa, mordisquea, sus manos tocan ahora mis glúteos llevando un compas rítmico, como un reloj viejo de péndulo, tic adentro tac afuera, gotas de saliva llegan hasta mis testículos, su respiración cálida sobre mi abdomen me trasportan, forman un punto y aparte de esta habitación, de cuando todo era feliz, de un rico caldo, de un estofado calientito. Me sobresalto cuando ELLLA se pone de pie, su respiración es medio agitada, en cambio, la mía es tranquila.
    ELLA se dirige a su bolso toma algún objeto, lo pone debajo de la almohada, me invita acercarme nuevamente el olor a Jazmín, un rico olor como su entrepierna, ahora ELLA recostada en la cama, me incita a hundirme en sus piernas, que llegue al punto final, su suave intersección, mi lengua recorre su dulce entrada, separa sus labios que poco a poco se abren como… si, como una delicada flor, como un manantial brota su licor que embriaga y te vuelve adicto a tomarlo, introducir tu lengua para extraer mas, ELLA mueve su cadera a un ritmo pretencioso, sutil, exigente cada vez mas demandante a que mis ataques a su clítoris sean mas constantes, mas insistentes, veo que sus manos recorren sus senos, esos tan perfectamente blancos con un pecado en medio, una isla rosa que lleva un volcán en erupción, sus géminos hacen eco en la habitación.
    YO me pongo de pie
    ELLA se pone de pie.
    Somos como dos boxeadores que sabemos la regla del juego, me acuesta en la cama. Como un dócil felino se acomoda para que pueda entrar en ELLA, suelta un leve gemido, YO una lagrima, me levanto, la abrazo mientras la sensación de estar dentro, de la piel que roza mi pene, lo presiona, su cadera se mueve a un mejor compas, mi boca besa apetitosamente sus senos, esas blancas palomas que llena mi saciedad, el sudor recorre mi espalda, sus gemidos hacen toda una pieza bien ejecutada de alguna obra de Mozart, sujeto firmemente sus nalgas muy firmes, suaves, eternas, ELLA hunde sus uñas en mi espalda primero son caricias al compas de el choque de las caderas, ahora, me hace daño, sus uñas rasgan mi piel, dulce tormento, no creo que sea sudor el que recorre mi espalda, ELLA se da cuenta, toma un poco de ese liquido y lo pone en mi boca, efectivamente es sangre, un sabor acido, sutil, mi deseo se incrementa, la tomo de los hombros y ahora ella es quien esta debajo de mi pero, la volteo, agarro sus caderas y la penetro salvajemente, cual apareamiento canino, dos tres 15, ELLA, gime, grita, aulla por mis embestimientos,
    ELLA mete la mando debajo de la almohada saca una daga, sonríem, gira de posición, la clava en mi pecho, caigo, ella se monta nuevamente, se introduce mi pene, hace movimientos adelante, atrás, me agarra los testículos, nuevamente el olor a jazmin. El jazmin del patio trasero.
    El jazmin que mi esposa regaba
    Mi esposa con un niño
    El niño jugando dentro del carro mientras mi esposa manejaba, distrayéndola y haceindo chocar debajo de un tráiler
    .
    No quedaron vivos.
    La daga sale de mi piel y se incrusta dentro de mi estomago.
    Mi vida se acabo desde el instante de la noticia.
    Varias veces intento de suicidio. Ninguna con suficiente valor.
    Un asesino profesional.
    ELLA.
    Servicio completo.

    La ultima y mortal daga en el cuello, eyaculo, suficiente paz.

    He teminado.

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  3. #3
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    EL CONTRATO

    La estación de tren, ELLA distraída con un cartel publicitario, me acerco, digo dos palabras al oído y nuestro camino esta planeado, le abro la puerta del carro, descaradamente deja ver su ropa interior, figuro una sonrisa, enciendo un cigarrillo y me meto al carro.
    El viaje es silencioso, casi fúnebre, una, dos, no se cuantas veces observe sus piernas, ELLA fría, distante, miraba al interminable asfalto, nuestro objetivo son 20 kilómetros o mas; es agradable vivir en el campo, lo desagradable en ciertas ocasiones, es la falta de compañía, y la hiriente necesidad de un cuerpo; que tonto casi me paso de la desviación, la carretera ha sido maltratada por un tráiler y su presa, un pequeño carro compacto que desgraciadamente perdió la batalla machacando a sus tripulantes. ELLA con su mirada sobre la carretera, habrá sido buena idea traerla después de todo??.
    Abro la puerta de ELLA, nuevamente veo su ropa interior, la conduzco hacia mi hogar, una casa en las lejanías de alguna ciudad, entramos, por fin conozco su voz. Me pregunta la ubicación de la recamara.
    Entra, se quita el abrigo, menciona que necesita ir al tocador, 3 minutos, sale…
    ELLA es alta, 1.80 aproximadamente, huele a jazmín, tez blanca, muy blanca, cabello negro lizo hasta la cintura, ojos verdes, labios gruesos con un rojo cautivador, nariz pequeña, largos dedos, trae puesto un conjunto de ejecutiva, piernas largas y delgadas.
    … se quita el conjunto, deja ver un coordinado de satín negro, su figura esbelta hace que mi erección ahora sea notoria, ELLA fría como una estatua de cera da un paso al frente me observa y besa suavemente, su aliento me transforma, deleita mis sentidos, sabe a durazno, su lengua recorre mi boca inspeccionando, indagando, ahora es la respiración la que traigo acelerada, mis manos se dan la libertad de recorrerla, primero su espalda suave, sus trasero duro firme, la cadera estrecha, ELLA sostiene mi rostro, lo acaricia una y otra vez, ese beso que fue el único.
    ELLA se aleja unos pasos, se va despojando de su ropa hasta quedar completamente desnuda
    YO sigo el juego y me quito la ropa.
    ELLA se arrodilla, coge mi pene entre sus manos tomándolo firmemente pero sin hacerme daño me acaricia suavemente, arriba, abajo, su boca ahora es la que toma posesión de mi objeto, lame, recorre, explora, su lengua llega a cada parte de el, succiona, chupa, mordisquea, sus manos tocan ahora mis nalgas llevando un compas rítmico, como un reloj viejo de péndulo, tic adentro, tac afuera, gotas de saliva llegan hasta mis testículos, su respiración cálida sobre mi abdomen me trasporta, forma un punto y aparte de esta habitación, de cuando todo era feliz, de un rico caldo, de un estofado calientito. Me sobresalto cuando ELLA se pone de pie, su respiración es medio agitada, en cambio, la mía es tranquila.

    ELLA se dirige a su bolso toma un objeto, lo pone debajo de la almohada, me invita acercarme nuevamente el olor a Jazmín, un rico olor como su entrepierna, ahora ELLA recostada en la cama, me incita a hundirme en sus piernas, que llegue al punto final, su suave intersección, mi lengua recorre su dulce entrada, separa sus labios que poco a poco se abren como… si, como una delicada flor, como un manantial brota su licor que embriaga y te crea adicción , introducir la lengua para extraer mas, ELLA mueve su cadera a un ritmo pretencioso, sutil, exigente, cada vez mas demandante a que mis ataques a su clítoris sean mas constantes, mas insistentes, sus manos recorren sus senos, tan perfectamente blancos con un pecado en medio, una isla rosa que lleva un volcán en erupción, sus gemidos hacen eco en la habitación.
    YO me pongo de pie
    ELLA se pone de pie.
    Somos dos boxeadores que sabemos la regla del juego, me acuesta en la cama. Como un dócil felino se acomoda para que pueda entrar en ELLA, suelta un leve gemido, YO una lagrima, me levanto, la abrazo, la sensación de estar dentro, de la piel que roza mi pene, de cómo lo presiona, su cadera se mueve a un mejor compas, mi boca besa apetitosamente sus senos, esas blancas palomas que llena mi saciedad, el sudor recorre mi espalda, sus gemidos hacen toda una pieza bien ejecutada de alguna obra de Mozart, sujeto firmemente sus nalgas, suaves, eternas, ELLA hunde sus uñas en mi espalda primero son caricias al compas de el choque de las caderas, ahora, me hace daño, sus uñas rasgan mi piel, dulce tormento, no creo que sea sudor el que recorre mi espalda, ELLA se da cuenta, toma un poco de ese liquido y lo pone en mi boca, efectivamente es sangre, un sabor acido, sutil, mi deseo se incrementa, la tomo de los hombros y ahora ella es quien esta debajo de mi pero, la volteo, agarro sus caderas y la penetro salvajemente, cual apareamiento canino, dos tres quince , ELLA, gime, grita, aúlla por mis ataques,
    ELLA mete la mando debajo de la almohada saca una daga, sonríe, gira de posición, la clava en mi pecho, caigo, ella se monta nuevamente, se introduce mi pene, hace movimientos adelante, atrás, me agarra los testículos, nuevamente el olor a jazmín. El Jazmín del patio trasero.


    El Jazmín que mi esposa regaba
    Mi esposa con un niño
    El niño jugando dentro del carro mientras mi esposa manejaba, distrayéndola y haciendo chocar debajo de un tráiler.
    No quedaron vivos.

    La daga sale de mi piel y se hunde en mi estomago
    .


    Mi vida se acabo desde el instante de la noticia.
    Varios intentos de suicidio.
    Ninguno con suficiente valor.
    Una recomendación
    ELLA.

    Un asesino profesional.
    ELLA.
    Servicio completo.

    La ultima y mortal daga en el cuello, eyaculo, suficiente paz.

    He terminado.






  4. #4
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    La maestra de mi hija

    Mi hija estudia en un colegio privado en el sur de la ciudad de México, ahí durante los siete años que lleva dentro de la institución conocí a la maestra que aunque no era precisamente titular del grupo de mi hija, era mamá de un compañerito del mismo salón.

    Esto facilitaba mas aun las relaciones, dada la convivencia casi diaria que teníamos al estar juntos nuestros hijos en el salón de clases. Cierto dia en una de las tantas fiestas infantiles, mi esposa no pudo acompañarnos, por lo cual tuve que llevar yo con cierto enfado a la niña.

    Mi sorpresa fue mayor, cuando al entrar en la fiesta ella salió a recibirme y a hacerme la plática, estuvimos en cierto momento hablando de cosas banales y sin importancia, cuando empezamos a hablar de sexo, no supimos cuando se desvió la conversación hacia ese tema, pero noté cierta calentura en su mirada que hizo que me excitara y que deseara cogérmela en ese momento.

    Aprovechando la confusión y el ajetreo de las piñatas, le propuse que fuéramos a un lugar donde pudiéramos estar solos, en principio se resistió a la idea, pero le dije que me iría al baño de hombres que estaba situado en la parte alta del salón de fiestas, le pedi que tocara dos veces la puerta como señal.

    Me dirigí al baño tal y como se lo propuse, al poco tiempo escuche que tocaban 2 veces, abrí y era ella con cierto nerviosismo de ser descubierta.

    La jale hacia dentro y la empecé a besar despacio, ella ya estaba excitada porque busco rápidamente mi ***** ya parada y dura como piedra. Se apartó de mi y me saco la *****, se sentó en la tasa del baño y comenzó a darme una verdadera mamada, se lo metía hasta el fondo, sacaba su lengua por un pequeño espacio y lamía mis huevos, mientras yo le apretaba con fuerza las tetas y le hablaba de forma sucia, cosa que a ella le prendía muchísimo.

    Asi estuvo un rato cuando la levante y la puse de espaldas a mi recargada en el lavabo, sin decirle nada clavé mi fierro en su raja húmeda, ella quiso gritar pero le puse mi mano en su boca para que no nos descubrieran, estuve mete y saca un buen rato cuando senti que me venía la voltee rápidamente y la sente nuevamente en la tasa del baño, ella comprendió inmediato mi intención, asi que abrió su boca y se engulló todo mi rabo para recibir mi leche, se tragó hasta la última gota dejándome bien limpio el cipote.

    Tal vez haya sido la excitación y el nervio, pero no perdí lo empalmado y le pedí que se volteara nuevamente, lo hizo tal vez presintiendo lo que vendría porque solo atino a decir que no la fuera a lastimar.

    Le metí nuevamente la ***** en su raja y una vez que estaba bien mojada, la saqué, apuntando hacia su ****, ella respingó al principio, pero al darle un jalón de pelos y diciéndole que la haría sentir la más **** de la fiesta, se prendió nuevamente y ella sola se ensartó hasta el fondo de su esfínter mi rabo, gemía pidiéndome más y yo la embestía con fuerza para taladrarla hasta el fondo, de pronto sentí que algo me mojaba las piernas, y ella se retorcía y se agarraba la raja metiendo sus dedos fuertemente.
    Tuvo un orgasmo descomunal acompañado tan solo por unos instantes de una buena venida en su ****.

    Realmente es una super putona y solo se vistió y se despidió de mi con un beso suave en mis labios, pidiéndome que nadie supiera lo que había pasado en esa fiesta.

    ACLARO... ESTE RELATO NO ES PROPIO ES DE UN AMIGO OK?

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    Los tres el mismo día

    Empieza a caer la noche cuando recibe una llamada.
    —¿Bueno?
    —¿Alo, quién es? —escucha, y su corazón late más aprisa al reconocer la voz de Roberto, a quien sólo ve esporádicamente una o dos temporadas al año, en vacaciones o cuando él hace escala en esta ciudad en sus viajes de negocios.
    —¡Hola, amor! Soy yo, ¿dónde estás? —contesta y voltea para ver que ninguno de sus hijos está cerca, pues pudieran haberla escuchado al referirse así por teléfono hacia su amante.
    —Aquí, en tu tierra, y quiero verte y tenerte...
    —Bien sabes que no puedo salir ahorita. Bañaré a los niños, después les daré de merendar para que cuando llegue su papá él les cuente un cuento y se duerman. Pero mañana temprano sí, a las ocho.
    Roberto se resigna y acuerdan el lugar donde se verán, es un hotel relativamente cercano a la casa de ella, donde ya estuvieron el año pasado. También le queda claro a él que ese día deberá dejarla cerca de la escuela para recoger a los niños cuando salgan.
    A la mañana siguiente, cuando su esposo se ha ido a trabajar, se viste elegantemente después de bañarse y, sin ponerse ropa interior, tal como le gusta a Roberto, se coloca las pantimedias. Mientras sus hijos desayunan, da instrucciones a la sirvienta para que se encargue de las compras y haga la comida, le advierte que ella irá al centro. Lleva a sus hijos a la escuela, donde llegan cuando apenas la abren.
    Toma un taxi y pide que la lleven a un centro comercial cercano. Antes de llegar, el taxi pasa frente al hotel donde quedaron de verse, ella mira a su amante que aguarda afuera y se siente tranquila porque nadie la verá esperando.
    —Aquí está bien —le indica al taxista antes de que él voltee en la esquina rumbo al centro comercial.
    Camina los pocos metros que la separan del lugar de la cita. Él la descubre con la mirada y se apresura a encontrarse con ella, quien no permite que la salude con un beso y además le pide que aceleren el paso para no ser vista.
    —¿Viniste en auto? —le pregunta ella dudando que sea así al observar que él trae una pequeña maleta de mano.
    —Sí, en la camioneta, ya está en el estacionamiento de este hotel y he pedido un cuarto para que no te pongas nerviosa al tener que esperar en el lobby —explica Roberto y le muestra la llave de la habitación.
    Al entrar se encaminan al elevador. Adentro, al cerrarse la puerta, se abrazan y se besan con pasión durante los tres pisos que ascienden.
    —¿Qué cuarto nos tocó ahora?
    —El 328
    —Piso tres y nuestra edad...
    —Con las ganas que tengo, seguro que te piso tres...
    —Lo sé, siempre has dicho que eres muy caliente y sí llegas a tres, pero no en el poco tiempo del que hoy dispongo —asegura ella, pero se queda pensando en el número tres.
    No era casual que los pensamientos numerológicos la abordaran pues un par de días antes había pedido a su hermana que llegara temprano, a la hora en que comían los niños, para que se quedara al cuidado de ellos precisamente en este día ya que, después de posponerlo muchas veces, porque no hubo oportunidad, ella había aceptado acompañar a Eduardo, su amante más reciente, a su departamento en la tarde. Éste completaba el trío de hombres que ella creía amar en ese momento.
    Roberto, sin dejar de rodearle la cintura y apretarle levemente uno de los pechos, con la otra mano mete la llave a la cerradura, la gira y, cuando la puerta se abre, saca la llave, besa a su amada, la toma de las nalgas y sin separar los labios entra con ella cargándola contra su cuerpo. Cierra la puerta con el talón, camina los cuantos pasos que los separan de la cama y ahí caen. Los mimos y besos siguen hasta que ella logra desabotonar la camisa de Roberto y aflojarle el cinturón.
    Él se levanta para desnudarse, en tanto que ella hace lo propio. Cuando terminan, dedican casi un minuto a contemplarse mutuamente. Queda sólo con sus pantimedias puestas, posa primero hincada en la cama sosteniendo su cuerpo sobre las manos para que él vea sus mejores atributos sometidos directamente a la fuerza de gravedad; después se sienta con las piernas abiertas, las pantimedias claras se muestran obscuras en el pubis por la abundancia de vello excitando más el deseo que tiene Roberto por tantos meses de espera; ella, a su vez, le pide que se ponga de perfil para admirarle el pene, cuya longitud aumenta aún más estando erguido y remata en un glande voluminoso.
    —La primera vez que acepte hacer el amor contigo me estaba arrepintiendo cuando te vi esa cosa tan larga con punta tan voluminosa. Creí que no me cabría o que sería doloroso cuando me la metieras —dice ella recordando lo sucedido cinco años atrás—. Cuando te vi desnudo me asusté y dudaba en decir que sí o no. Acepté porque ya estábamos muy calientes y ni modo de decir que no después de casi una hora de carretera donde la pasamos acariciándonos sobre la ropa, en el auto no sentí que lo tuvieras así.
    —Sin embargo te cupo toda, aunque no de todas las formas en que lo intentamos, pero disfrutaste mucho ese día.
    —Sí, me gustó. Otra cosa que ocurrió es que nunca había visto una película pornográfica y en ese hotel que me llevaste había varias de estas películas. Seguro que conocías muy bien ese lugar, hasta escogiste las películas que vimos para que intentáramos todas las poses habidas y por haber. No supe si el dolor que tenía al día siguiente en la vagina se debía al tamaño de tu pene o a las miles de veces que me entró durante las diez horas que me lo metiste: en la cama, la silla mecedora, el sofá, la tina de baño, etcétera.
    —Hoy te tengo otra sorpresa, pero te lo diré al rato, porque ahorita quiero dedicarme a besarte y chuparte todo lo rico que tienes.
    —Yo empiezo primero —dice ella, acercándose para besar el tronco e irlo lamiendo hasta llegar a la punta.
    Roberto sigue de pie y cierra los ojos para disfrutar de las caricias de la lengua. Nota mayor experiencia en ella que como la recordaba. Abre los ojos y mira una de las mejillas completamente estirada por su glande, en el cual siente los molares friccionándole con ternura ¡Con trabajo puede evitar la eyaculación! Tiene que sacar rápidamente el pene de esa boca que está a punto de exprimirle el alma. En la brusca maniobra sale una buena porción de saliva que escurre exactamente en la zona obscura de la pantimedia. Él la acuesta y lame la panti hasta que esparce su saliva y la de él en todo el triángulo. Después su boca sube haciendo una escala en el ombligo, y por último se afana en los frondosos pechos de ella.
    —Eres rica por todos lados, pero esta parte es la mejor de ti —afirma entre mamada y mamada, sin dejar de mover las amplias masas con las manos. Después siguen los besos con abrazo fundente. Ambos se mueven al ritmo de un coito frenético.
    —Ésta no la podrás romper, tiene refuerzo. ¡Para, pues me va a rozar! —le suplica al sentir los intentos furiosos que Roberto hace con el glande tratando de penetrarla y recordando la vez en que sí lo logró en un paseo campirano.
    —¡Perdón! Ya sabes cómo me excitas —justifica, al separarse le pide que se ponga de pie sobre la cama.
    Ella accede de inmediato, acomodándose para mostrarle el trasero al tiempo que, agachada, le jala la ***** rítmicamente.
    Roberto levanta las manos y baja la pantimedia hasta la mitad de los muslos, para ver la pucha con la raja brillante y húmeda. Sale de entre las piernas que lo flanquean y se levanta. Se besan de pie sobre la cama. Intempestivamente, gira un poco para quitarle el apoyo moviendo un pie arrastrando los de ella para que caiga de espalda sobre el colchón.
    —¡Bruto! —grita ella asustada.
    —¿Puto? Sí, me gusta coger, pero contigo —le contesta acostándose para colocar la cara sobre el vientre y lamerlo.
    Ella pide que la boca vaya más abajo. Él le alza las piernas y coloca la cara bajo de ellas. Por fin, la lengua hace varios viajes entre el interior de la vagina y el clítoris; ella, estira las manos y jala los cabellos de Roberto para presionarle la cara. Se mueven arrebatadamente quedando la cara, la barba y la nariz de su enamorado con la creciente humedad que a ella le brota. En ese momento, él saca una de las manos con las que ayudaba a su amante en el movimiento de las nalgas y le mete dos dedos en la vagina buscando los puntos más sensibles del interior y con la boca succiona el botón encarnado que sobresale de la mata azabache; dedos y boca a la misma cadencia.
    —¡Sigue, papito, sigue! ¡Me estoy viniendo a chorros, amor, hazle más rápido!—grita eufórica.
    Cuando ella se queda rígida manteniendo el pubis en vilo, con los pies le estrecha la cabeza a Roberto y éste prueba el sabor salado del flujo abundante que surge por oleadas; lo deglute lentamente. Él saca la cara cuando ella afloja el cuerpo. Agotada, cierra los ojos y estira las piernas.
    —Gracias, amor, contigo todo es diferente —balbucea entre sollozos.
    Él se hinca para disfrutar un momento del gesto de satisfacción de su amante, la besa en la boca y ella, sin abrazarlo, le corresponde succionando su propio sabor, el cual reconoce de inmediato. Roberto le da un beso en cada una de las chiches antes de continuar besándola en el tórax, la cintura, el vientre... Baja las pantimedias poco a poco, lamiendo cada parte que deja al descubierto, en tanto que su amada se deshace en quejidos, lame hasta llegar a los pies, donde chupa uno a uno los dedos de la dama.
    —¡Me haces cosquillas! —protesta levemente queriendo alejar los pies, pero él lo impide hasta haber concluido.
    La hace voltearse boca abajo, vuelve a besarla, empezando desde el cuello, y al llegar a las nalgas las lame. Le abre las piernas, y la lengua empieza la secuencia de un recorrido en el clítoris hasta el ano, ida y vuelta, monótona y repetidamente hunde la lengua en la vagina y en el ano, el cual suspende cuando ella se voltea boca arriba. Abre las piernas y extiende los brazos pidiéndole a su amante que la penetre. Él asiente cubriéndola. Mete las manos entre el cabello largo, la besa y la ***** se sumerge con facilidad en la rivera.
    —Lo siento hasta la garganta, aunque sólo llegue hasta el útero, amor.
    —¿Te duele?
    —No, ya sabes que así no, está bien. Aunque no es el tamaño lo que más importa. Y lo que más importa lo sabes hacer muy bien.
    —¿Éste es el más grande que has tenido? —inquiere moviendo la cintura en círculos pequeños para hacer sentir el pene en todo el interior de su mujer.
    —Ajá.
    —¿Tu esposo lo tiene chico? —pregunta sin detener el movimiento.
    —No, el de él es de tamaño y ancho normales.
    —¿Cómo sabes que no es de los más pequeños o gordos?
    —Lo de gordos, lo vimos en las películas, que sí los había así, del gordo de la punta del tuyo. Pero conozco otros más pequeños que los de él.
    —¿Pues cuántos conoces en vivo y a todo color?
    —Cuatro —asegura escuetamente y él detiene el ritmo por la sorpresa.
    —Yo suponía que a lo más tres... —se queja con un mohín de reclamo.
    —Pues como si así fuera, porque uno de ellos ni valió la pena. ¿Para ti, cuántas mujeres han valido lo pena?
    —Una: tú.
    —¿Y con cuántas has hecho el amor, o las has penetrado? —dice abriendo los ojos para reforzar la pregunta.
    —Lo primero con dos: tú y mi novia. Lo otro, además de ustedes, no más de tres.
    —¿Ya ves? Tú eres más promiscuo que yo —afirma en tono de reclamo.
    —Pero para mí solamente ustedes dos valen la pena. Las otras han sido ocasionales
    —Sí, me lo imagino... y con esa cosota que tienes, seguro que sólo una vez quieren...
    —Pues no sé si les guste o les asuste, pero a partir de que te conocí, solamente contigo y con mi novia he hecho el amor.
    —¿Te vas a casar con ella?
    —No, si tú te divorcias y te casas conmigo.
    —Ja, ja, ja... —ríe divertida.
    —Es cierto, amor —asegura y la besa.
    Roberto toma una teta en cada mano y sin dejar de besarla reinicia el movimiento, el cual se acelera hasta que ella tiene otra oleada de orgasmos entre gritos y jadeos. Sin sacar el pene, la deja descansar.
    —Así me vas a convencer fácilmente —dice al reponerse y gira para quedar encima.
    —Ahora yo me muevo —ordena colocando sus tetas con los pezones apuntando hacia la boca de Roberto.
    Él los lame cada vez que el cuerpo de ella resbala, sin lograr atraparlos; levanta las nalgas un poco para que a ella le quepa todo el falo, lo cual verifica Roberto al ver el hermoso rostro, alzado hacia el techo, que cerrando los ojos solamente puede exclamar “¡Oh, oh, ohh!” antes de derrumbarse al lado de su amante. Excitado por las muecas que la amada hizo en el clímax, se extiende sobre ella para moverse hasta eyacular abundantemente. Ella lo obliga a acostarse y con la boca se dedica a extraer las gotas de semen que le queden, para ello mueve el tronco de arriba hacia abajo sin dejar que se ponga flácido. Roberto prolonga el orgasmo y por su mente surge un pensamiento de agradecimiento para quienes hayan sido los otros tres. Ella se ensarta antes de que disminuya la rigidez y se acuesta sobre su amante. Duermen casi dos horas.
    Roberto despierta primero y vuelve a montarla. Ella lo besa hasta que sabe que él eyacula otra vez. Mira la hora en el reloj de pulso que dejó en el buró y lo deja descansar un poco.
    —Ya nos debemos ir —dice ella despertándolo.
    —Sí, vamos a bañarnos.
    —No, ya no hay tiempo, debo recoger a mis hijos en la escuela —precisa y se levanta para vestirse rápidamente.
    Roberto la detiene y mete la cara entre las delgadas piernas de su amante para limpiar los muslos y disfrutar en la vulva los residuos de la mezcla de amor. Después la besa en la boca y ella prueba el semen y su flujo. Se visten con celeridad al saber la hora.
    —Yo todavía quería otra cosa... —dice Roberto al abordar la camioneta.
    —Yo también. Alguna vez habrá oportunidad de estar juntos una noche, como hace dos años —dice sonriendo al acordarse de aquella ocasión en que pudo hacerlo en la tierra de él, cuando fue a visitar a unos parientes con urgencia y sin llevar a sus hijos.
    —Me refería a esto —le dice abriendo el cierre de la maleta.
    —¿Qué es? —preguntó intrigada.
    —Quería rasurarte el pubis.
    —¡Qué te pasa! ¿Cómo iba a llegar así a mi casa? —protestó ella— Aunque... No estaría mal.
    —Debo partir pasado mañana temprano. ¿Mañana se podrá? —preguntó esperanzado.
    —Mañana no, pero sí pasado mañana, si te vas a esta hora —señaló ella con una sonrisa retadora.
    —Bueno. ¿Donde mismo?
    —Sí, en el mismo lugar, a la misma hora y con la misma señora —le dijo ella como despedida al bajar de la camioneta.
    —¿Por qué llegas tan tarde, mamá? —le reclaman los hijos, extrañados por haberla esperado más de lo acostumbrado.
    —Estaba haciendo unas cosas que tenía que hacer. ¿Cómo les fue a ustedes? ¿Tan bien como a mí? —pregunta Gloria con un suspiro, acordándose de “las cosas que tuvo que hacer”.
    —Sí —le responden al unísono pasando a platicar los avatares de la clase.
    Al llegar a casa ya está lista la mesa. Se lavan las manos y pasan a comer en el momento en que toca el timbre la tía. Durante la comida, la tía les propone que si hacen pronto y bien toda la tarea escolar, ella los llevará al cine.
    —¿Sí vamos, mamá?
    —Su tía los invitó a ustedes, yo voy a hacer un mandado. Es más, ya debo irme. Se portan bien.
    Antes de salir, se pone de acuerdo con su hermana, quien le dice que también podrá ayudarla pasado mañana.
    Toma el auto y se dirige a la casa de Eduardo. Justamente al tocar el timbre se acuerda que no se cambió de ropa ni se hizo limpieza. “Ya ni modo”, piensa cuando él abre la puerta.
    —Gracias por venir —dice Eduardo al cerrar la puerta y besarla con ternura.
    —Te lo prometí y aquí estoy, pero acuérdate que debo regresar pronto.
    —Sí, pero también te recuerdo que me prometiste que pronto tendríamos una noche para nosotros —objeta él.
    —No desesperes —dice antes de besarlo y meter la mano en los pants para acariciarle el pene.
    El se excita con rapidez y le empieza a quitar la blusa. Sigue con el brasier y se abalanza con manos y boca sobre el exuberante pecho. Al separarse, él se quita toda la ropa y la abraza desnudo.
    —¡Qué rápido! —dice y acompaña el reclamo con una sonrisa. Al jalarle el pene circundado, éste suelta una espesa gota que ella distribuye con el dedo pulgar sobre el glande.
    —He estado pensando en este momento todo el día —dice Eduardo a manera de explicación.
    —Yo también, incluso no me puse ropa interior y nada más de pensarlo me mojaba.
    Él la acuesta en el sofá y le levanta la falda. Ve el triángulo negro y lo acaricia con la mano. Ella vuelve a bajarse la falda para que Eduardo no pueda ver algo más que logre delatar su encuentro matutino.
    —¡Sí que estás mojada! —dice él antes de regresar a lamerle el pecho.
    —Tú también ya estás escurriendo como yo —dice jalándole más el tronco para que salga el líquido seminal.
    —Es que tus tetas me incitan a poseerte.
    —Siempre mis tetas... —reclama moviendo negativamente la cabeza.
    —Mi marido está como tú, es lo primero que me toma.
    —No lo culpo, ¿Acaso alguien más será capaz de permanecer impávido ante ellas?
    —No, creo que no. Todos me miran primero al rostro, por cortesía, y luego al pecho. Obviamente nadie me mira a las piernas.
    —Yo sí, me gusta la elegancia de su delgadez, pero más me gusta el tupido vello moreno que tienes donde empiezan.
    —¿Y si me rasuro allí crees que te guste?
    —También, pero ¡habría que verlo! .¿Serías capaz?—exclama sacando la mano de la falda.
    —¿Qué tienes que hacer pasado mañana a esta hora?
    —Nada, o si tengo que hacer algo, ¡ya no me acuerdo!
    —Bueno, vendré pasado mañana. Pero ahorita, dame un vaso de agua.
    —Te daré un delicioso Tasi que compré para recibirte —declara dando un beso antes de partir hacia la cocina.
    Ella aprovecha la ausencia para ir al baño a quitarse la falda y la pantimedia. Se humedece el vello púbico y lo seca vigorosamente con la toalla para dejarlo exento de semen. Regresa completamente desnuda y se sienta en la alfombra justamente cuando Eduardo regresaba con dos copas llenas del vino blanco espumoso. Él le da una copa y se hinca frente a ella.
    —Por nuestro amor y por tus tetas —brinda chocando las copas y le da un beso a cada pezón.
    —Por nuestro amor y por tu pene —brinda ella de la misma forma, pero se mete en la boca el glande.
    Vuelven a chocar las copas y toman un trago. Se besan y mezclan en un segundo beso el segundo trago. Dejan las copas a un lado, ella lo acuesta y se prende con la boca del pene; sin dejar de succionarlo se voltea para ofrecerle la vulva. Están un buen rato en esa posición antes de que ella se acomode sobre él para ensartarse. Se oyen dos quejidos simultáneos que expresan el placer que sienten al resbalar con facilidad los sexos.
    —¡Sí que estás mojada! —vuelve a decir y añade: —Sabes rico, aunque diferente, será por el sabor dulce del vino.
    —Sí, eso ha de ser —explica antes de volver a saborear en el beso la mezcla de ella y Roberto, que le sabe diferente a la de ella y su esposo, la cual también ha probado en esa misma boca...
    Ella se sienta para cabalgar sobre Eduardo. Éste mira cómo se sacuden las tetas y prefiere acariciarla de la cintura para seguir gozando de la danza hasta que ella grita y se acuesta extenuada sobre él.
    —¡Qué rico! —dice ella y da un chillido que completa el orgasmo.
    Solamente se escucha su respiración agitada y los besos con los que Eduardo acompaña las chupadas que le da en el lóbulo de la oreja. Las manos de él van dispersando el sudor desde la espalda hasta las nalgas. Al escuchar que se ha repuesto, se trata de incorporar, pero no puede por la erección que tiene
    —¿A dónde quieres ir, barbón? —le inquiere ella jalándolo de la barba.
    —Quiero que nos pongamos de pie.
    —Ummh, Ya me imagino para qué... —se relame ella.
    Se levantan hasta quedar de frente. Ella lo toma de la *****, frota ésta en su clítoris y los labios externos. Él la besa sintiendo cada instante más la necesidad de penetrarla. Ella sabe qué quiere él, se mete el órgano antes de colgarse del cuello, simultáneamente a que Eduardo la carga de las nalgas, ella lo aprisiona la cintura con las piernas y el pene entra hasta el fondo.
    —Me llegó hasta el fondo, amor ¿Te imaginas que la tuvieras del doble de largo? Francamente esto no se podría —dice ella pensando en el pene de Roberto y las diferentes poses que con él resultan dolorosas, aunque difícilmente llegue al doble de tamaño que el de Eduardo.
    —Tú me enseñaste esta manera, no la aprendiste conmigo —reclama él.
    —¡Muévete, amor! —exige ella iniciando el meneo —. ¡Así, amor, más rápido, más, máaas!
    Eduardo le da gusto y culminan juntos el orgasmo. Lentamente ella deshace el nudo con el que aprisionó a su amante en la cintura. Al separarse se escucha un pequeño estallido del aire que se acumuló en la vagina con el bombeo, y éste salpica algunas gotas de semen y flujo. Jadeantes vuelven a acostarse sobre la alfombra. Reposan y antes de que él se reponga ella se mete completo el palo que se ha puesto pequeño. Él se acomoda para disfrutar del “69”, lame los vellos y la vagina, traga el flujo y en él siente el sabor acostumbrado que le agrada, la deja casi limpia. Ella le pide que se sienten. Antes de volver a tomar el vino se dan un largo beso donde apenas percibe el resabio de Roberto. Abrazados, comparten el vino entre los besos.
    —Este vino sabe bien. ¿Me puedo llevar la botella?
    —Compré dos, ésta nos la acabaremos aquí y la otra te la llevas para que al brindar te acuerdes de mí.
    —No me la terminaré ahorita, ya estoy mareada y no podré manejar —protesta ella sentándose sienta sobre las piernas de Eduardo y le coloca el glande a la entrada de su vagina.
    —Toma más, aún no se acaba. Yo te llevo —sugiere él.
    —No, gracias, no quiero darle a mi esposo motivos de divorcio, dice meciéndose en la punta del pene que ha empezado a crecer.
    —¿Lo quieres mucho?
    —Sí, y aunque te suene extraño, tanto como a ti. Estoy partida por la mitad.
    —No exageres, aún no crece tanto, ni cuando está a su máximo —dice él moviendo la cadera para que el pene entre más.
    —Yo no me refiero a que me hayas partido con esto —le replica apretando los músculos de la vagina varias veces. —Está ancho pero no alcanzaría a partirme. El grueso es lo que me gusta cuando me cargas, amor. Siento delicioso cuando me bombeas, no me deja salir ni el aire.
    —Oye, ¿con quién aprendiste a hacer el amor así, de pie?
    —Con mi marido, ¿con quién más?
    —Con Roberto, aquel amante que tuviste hace años. Según dijiste, lo amabas mucho...
    —Ya vas otra vez con tus celos —dice ella y se levanta. Toma su brasier y su blusa para dirigirse al baño donde dejó las otras prendas.
    Regresa vestida y Eduardo aún la espera desnudo.
    —Perdona mis celos —suplica.
    —A ver, ¿por qué no tienes celos de mi marido? —inquiere ella con las llaves del auto en la mano.
    —También, pero lo acepto porque él te conoció primero...
    —También con Roberto hice el amor antes que contigo.
    —Bueno dejemos eso de lado —le suplica abrazándola.
    —Pues ahora termino yo de una vez por todas con estos celos absurdos: Me gusta más que tú me cargues, porque tienes la ***** más gruesa, aunque sea pequeña. También me gusta con mi marido porque él me hace el amor hasta que ya no puedo más. ¿Conforme? Además yo decido a quién amo y con quién cojo. Adiós.
    —Espera, no te vayas —dijo reteniéndola con un delicado abrazo.
    —Es que sólo a ti se te ocurre esto, entiéndeme, me gustas tú, me gusta mi esposo y aún me gusta Roberto, aunque no viva aquí.
    —¿Todavía lo ves? —preguntó asombrado.
    —Dejemos esto por la paz será mejor no vernos más. ¡Para peleas por celos, tengo con las del padre de mis hijos!
    —Discúlpame, sé cómo eres. Prométeme que vendrás pasado mañana y rasurada como dijiste —le pide antes de darle un beso que ella corresponde abrazándolo de las nalgas y su actitud belicosa se transforma en ternura.
    —Sí vengo, aunque no sé si rasurada. Pero me haces el favor de recoger este saco en la mañana de ese día, lo dejé para que me lo arreglaran a mis medidas —le dice extendiéndole una nota de remisión de un almacén muy conocido.
    —¿Te quedó chico? —pregunta acariciándole el pecho.
    —Al revés, tontito, lo compro más grande para que me quede de ahí y lo dejo en sastrería para que lo arreglen a mi medida —explica antes de darle un beso de despedida.
    —Espera, voy por tu vino.
    —Gracias —dice cuando Eduardo le da la botella, y se agacha para darle un pequeño beso de despedida en el pene y sacudirlo mientras lo mira —Adiós, gordito.
    Ella toma la manija de la puerta y él se retira tras la puerta por si hubiera alguien afuera.
    Al llegar a su casa, está el auto de su marido. Entra y lo mira sentado en la sala escuchando música.
    —¿Acabas de llegar, aún no llegan los niños?
    —No, llegué hace mucho, salí temprano porque quería acompañarte al almacén. Los niños se fueron tarde con tu hermana, pero no han de tardar. ¿Recogiste tu ropa? —pregunta al recibir un beso en la frente y recibir el olor a vino.
    —¿Qué crees que hicieron los sastres mensos? Me dejaron el saco apretado. Dijeron que lo arreglarían enseguida, que regresara en veinte minutos. En ese tiempo me puse a pasear por el almacén, en el sótano había una degustación de vinos y me puse a probar de muchos. Por cierto, te compré uno que me gustó, se me olvidó bajarlo del coche. El asunto es que cuando regresé me dijeron que tenía que escoger otro saco porque ese no se podía arreglar ya a mis medidas. Así que tuve que probarme otro, afortunadamente sí hubo y lo dejé otra vez para arreglo. Pedí que tomaran otra vez las medidas por si había algún problema. El asunto es que llamaron al mero maestro y él me tomó las medidas. Déjame traerte el vino —dijo saliendo hacia la cochera, regresó con la botella, afortunadamente ella traía una bolsa de ese almacén, la cual arrugó en la mano y le enseñó la botella. Inmediatamente él la llevó al congelador y ella ocultó bolsa en un cajón pues era de un tamaño mayor.
    —Ando muy mareada con tantas pruebas que hice. El sastre se dio cuenta y me pedía que me mantuviera derecha. El burro se aprovechó de eso para medirme despacio el pecho y... me calentó —le dijo dándole un beso al tiempo que puso la mano sobre el regazo buscando el pene.
    —Pues no era tan burro, sabía bien qué quería —le dijo a su esposa, abriéndole la blusa, para acariciarle el pecho.
    —Lo de burro lo dije porque parecía eso, se le notaba mucho, se le paró rápido y se le veía un bulto muy grande.
    —Pues yo no la tendré tan grande, pero con el vino la vas a sentir así, dame un poco.
    —Pero ese se toma frío, además, no tardarán en llegar los niños...
    Las caricias y los besos habían iniciado. Le quitó la blusa y el brasier desparramando besos en todo el pecho, después fue con la lengua. Se apoderó con las dos manos de una chiche y se metió en la boca todo lo que pudo; succionó con la abertura máxima, hasta que le dolió la quijada, retiró los labios escuchándose un chasquido y miró en el color de la piel lo que había abarcado: no fue más allá de un centímetro después de la areola. Dio un lengüetazo al pezón y corrió la lengua sobre la piel del pecho, hacia la axila, deteniéndose un poco antes para chupar la zona donde se acumula un poco de grasa. El olor de la axila lo excitó más y le chupó los vellos de esa zona, sin desodorante. Ella no acostumbraba rasurarse allí, excepción hecha cuando el vestido lo requiriera en alguna reunión de gala.
    —Me haces cosquillas, pero siento muy rico —lo incitó para que hiciera lo mismo en el otro brazo.
    Entre besos y caricias, ella le quitó la camisa y la camiseta, tomó el control del aparato de sonido, subió el volumen y levantó a su esposo para que bailaran. Tallaron sus pechos al compás de la pieza musical, sin separar sus bocas. Apenas concluyó la canción y se escuchó el timbre. Ella se puso la blusa y sólo abrochó un par de botones antes de abrir. Al verla anudándose el tercer botón y sin brasier, su hermana entendió que no era conveniente pasar y se despidió de los sobrinos. Los niños entraron de inmediato, y ella le recordó a la tía que pasado mañana acudiera a la misma hora. La merienda fue breve y no hubo cuento pues los niños se durmieron de inmediato.
    —¿En qué nos quedamos? —dijo él ofreciéndole una copa, pues ya había abierto la el vino que ella llevó.
    —En que vas a terminar de emborracharme, ¡Salud! —contestó ella.
    Tomaron la primera copa completa y ella se levantó para ir al baño, tomando el brasier que aún yacía en el sofá. Al quitarse las pantimedias miró que estaban completamente chorreadas. Las metió en el fondo del cesto de la ropa, mojó un poco la blusa y se limpió con ella las piernas y la vulva, al terminar la envió al cesto, después acumuló encima las demás prendas, incluidas las que se quitó. Regresó desnuda y ya le esperaba una copa más; la música suave surgió.
    —Ésta me la tomaré a sorbos, desde tu pecho —dijo él tomándole un pezón para mojarlo.
    —¡Está frío! —protesto ella.
    —Te calentaré con mi boca —replicó para mamarla de inmediato.
    Continuaron un poco más de esos sorbos en tanto que ella desanudó los pocos botones que se había abrochado su esposo. Le quitó la camisa y después se hincó para quitarle el pantalón.
    —¡De verdad que también parece de burro! —exclamó ella antes de bajarle la trusa.
    —Viéndote las tetas, a quién no se le pone grande — explicó.
    Al dejarlo completamente desnudo, tomó la copa y metió los testículos en ella, después los lamió. La operación se repitió tres veces más y después apuró todo el contenido de la copa para dedicar su boca al tronco y al glande.
    —¡Yo también quiero chuparte! —él suplicó excitado acostándose en la alfombra.
    Al chupar precipitadamente, se regodeó restregando la boca en el vello, metiendo la nariz en la vagina chupando el clítoris y volviendo a meter la lengua en la cueva extremadamente húmeda de su esposa. No sabía qué le agradaba más, si el sabor que traía ella o las caricias que le da con la lengua.
    —¡Sabes riquísimo! ¡No cabe duda que el vino te pone más cachonda! —dijo antes de dar la vuelta para penetrarla de frente y besarla, y en el beso ella probó el mismo sabor que un par de horas antes...
    Al sentir las ganas de su esposo y responder moviéndose con la misma rapidez que él, lo arañó y rasguñó sin darse cuenta, porque ya estaba próxima al clímax. Se vinieron al mismo tiempo. Él sintió cómo su mujer lo exprimió con su”perrito” y aflojó su cuerpo, dejando caer todo su peso sobre ella quien lo soportó estoicamente un par de minutos antes de hacerlo rodar hacia la alfombra. Durante varios minutos la música tuvo un acompañamiento más: las respiraciones cuya agitación disminuyeron paulatinamente. Descansados, se levantaron. Él la llevó cargada a la cama y allí volvieron a probar sus sexos.
    —Me gustan tus pelos —le dijo él acariciándole el pubis y aspirando el olor a mar que ella emanaba.
    —Es muy rico sentirme cabalgada a puro pelo y sin protección, más si se trata de un burro... —contesta jalándole el tallo a su consorte—. Aunque ya no está del tamaño que tenía cuando empezamos. Lo bueno es que a mi edad tengo mucho pelo allí. Si me hubieras conocido a los doce años no te hubiera gustado, estaba lampiña.
    —Entonces yo tenía trece y también lo tenía muy ralo, seguramente que sí me hubiera gustado. Además ya te conocía a esa edad.
    —Sí, pero te fijaste en mí hasta que tenía el pecho desarrollado.
    —¡Y bien desarrolladote! ¿Te acuerdas que cuando te lo besé por primera vez también vi esta mata?
    —Sí, pero tu lengua se atoraba en el vello. Vamos a dormirnos —dijo ella levantando las cobijas —. Ve a apagar las luces de la sala.
    Él regresó y se durmió como bebé: mamándole el pecho a la mujer. Ella estaba cansada, sentía la panocha irritada e hizo el recuento de las causas de su delicioso malestar: “Tres con Roberto, dos con Eduardo y una con Saúl. Dos de Roberto, una de Eduardo y una de Saúl. ¡Tanto flujo mío y tanto esperma de ellos! Con razón estoy así...” Se durmió tratando de armar en sueños un hombre con lo mejor de los tres o mejor: ¡Ellos tres al mismo tiempo!
    Al día siguiente volvió a recibir la llamada de Roberto que le insistió verla en esa mañana. Aunque podía hacerlo, ella se negó, pero le recordó que al día siguiente se dejará rasurar.
    Esa noche, al acostarse, le dijo a su esposo, abrazándolo, que le iba a dar una sorpresa al día siguiente. “¿Qué será?”, preguntó él, y ella contestó “Ya verás” y le ofreció una de las tetas para que se durmiera. Sin embargo, al volver a hacer recuento de lo ocurrido el día anterior y de otros años, descubrió que ni Roberto había probado aún el sabor de su esposo ni el de Eduardo. “Bueno, tal vez sea una perversión sexual, pero esa discriminación lo arreglaré poco a poco...”
    En la mañana, despertó a su esposo chupándole el pene y cuando creyó que estaba próximo a eyacular se montó en él y lo besó. El marido se vino en ella con abundancia... Él quiso seguir acostado pero ella lo levantó dirigiéndolo a la ducha, argumentando que se hacía tarde, lo cual era real, se puso un pantalón de pana que le quedaba holgado, para que no se notara que no había más ropa abajo, y fue a vestir a los niños. Todos tomaron con rapidez el desayuno que preparó la sirvienta y salieron casi al mismo tiempo.
    En el hotel, Roberto pidió la misma habitación donde estuvieron, por superstición, o porque sintió que debía concluir en el mismo sitio lo que tenía planeado hacer.
    —¡El mismo cuarto! —dijo ella cuando entraron y pensó para sus adentros: “¡Otra vez los tres, y a mis 28 años!”
    Roberto prendió la música ambiental, levantó a la mujer en vilo para dejarla parada en la cama y, entre besos y caricias, desnudó a su amante. El pantalón es lo último que quitó, y el olor lo obligó a beber de su miel.
    —Ya estoy escurriendo no más de pensar toda la mañana en esto —dijo para justificar la humedad que adivinó vio Roberto en el pantalón.
    El la acostó, le levantó las piernas, dejándola apoyada sobre el cuello y siguió chupando el sexo de ella.
    —¿Te gusta? Disfrútame los vellos antes de que me los quites, amor. Córtamelos con los dientes, entre mamada y mamada —le exigió a gritos—. Acuéstate y te la pongo sobre la cara para que no te canses, pero yo te haré lo mismo.
    Él obedeció y su lengua recibió lo que en esa posición escurría. Cortó algunos vellos y sintió en el escroto la boca de su amada, descubrió que ella también hacía lo mismo.
    —¡No! ¡Yo te voy a rasurar a ti, no al revés! —protestó.
    —Nos rasuramos ambos o ninguno —contestó ella.
    Se volteó para besarlo y meterse todo el pene de un golpe. Continuó besándolo y se relamió obnubilada por las caricias que sentía en la profundidad y a todo lo largo de la vagina, pues se movió como nunca lo había hecho, y por haber logrado que él probara a su esposo. “Es el semen más rico de los tres” pensó mientras que con su lengua recorrió dientes, mejillas y lengua de Roberto. Él no resistió tanto placer y eyaculó. Separó la boca para tomar aire pero ella no lo dejó y continuó el sube y baja de su cadera hasta lograr varios orgasmos continuos. Roberto tuvo una eyaculación más y quedó desfallecido; su corazón se escuchaba a pesar del volumen de la música. Quedaron ambos rendidos. Durmieron casi una hora.
    —¿Te rasuro? —preguntó él al despertar.
    —¿Nos rasuramos? —preguntó ella como respuesta, mirándolo fijamente.
    Él la miró sonriendo y asintió.
    —¡Qué hermosos huevos se te ven! —exclamó ella cuando ambos habían terminado y se contemplaban en un “69”.
    —Pues tú estás mejor que como imaginaba, resalta tu clítoris —lo prendió con la boca—, tus labios son tan carnosos que se forma un óvalo perfecto —concluyó recorriéndolos con la lengua.
    Ambos se lamieron durante un buen rato, pero él no logró tener una erección.
    —Tienes un sabor rico, pero no tanto como hace rato —aseguró él.
    —A ver... —le dijo besándolo y sentándose sobre el pene exsangüe—. Sabe muy bien también con tu semen —contestó ella después del beso.
    —¿A poco distingues mi sabor?
    —Claro que sí, te diré que no todos saben igual.
    —¿Pues de cuántos has probado esperma?
    —De tres, ya te lo dije... y todos saben distinto, quizá el tuyo es el más ácido —dijo volviendo a chupar el glande del que, después de jalar un par de veces, logró extraer algo del líquido que él aún tenía—. Prueba —dijo besándolo para darle algo de la saliva con el sabor que acababa de recoger.
    —Me sabe igual que hace rato, aunque diferente que al principio.
    —Es porque ya me llenaste toda la vagina con eso.
    —¿Y cuándo fue la última vez que hiciste el amor con Saúl? —preguntó sospechando a qué se debía la diferencia del sabor.
    —Antier en la noche lo hicimos y obviamente también hoy, ¿si no cómo voy a explicarle que estoy pelona? —contestó ambiguamente y explicó tratando de hacerle creer que lo último aún no era un hecho—. ¡Vámonos que se va a hacer tarde! —concluyó, soltándole el miembro que continuaba flácido para ponerse los pantalones.
    —Espera, todavía no es hora —le dijo él abrazándola y quitándole la ropa de la mano.
    —El otro día que vinimos llegué tarde, no quiero que hoy me pase lo mismo.
    —Espera, dime una cosa. ¿Saúl te lamió la pepa antier y no se dio cuenta de esto?
    —No creo que antier haya probado algo de tu semen, ya para entonces me había limpiado casi todo tu sabor. Pero si quieres saberlo, hace tres años sólo había pasado media hora de que me habías hecho el amor y debió haberlo probado. Me esperaba ansioso y le dije que el autobús traía retraso.
    —¿Y… yo he probado alguna vez el de él? —preguntó con temor, pero ella, sonriente, guardó silencio, lo besó y sólo después contestó.
    —Sí, una vez, ¿pero qué tiene?, él también ha probado el tuyo —afirmó y, sonriente, se colocó los pantalones— Oye, ¿me dejas el rastrillo, las tijeritas y la crema de afeitar, como recuerdo? —preguntó al empezar a abotonarse.
    Roberto siguió pensativo. Ella le acercó el pecho a la cara y le pidió que le contestara a su petición. Él asintió con la cabeza y besó uno a uno los pezones que le ofrecía su amante.
    En esa ocasión sí llegó con suficiente tiempo a la escuela por los críos. En cuanto llegó a su casa telefoneó a Eduardo para comprobar que recogió el saco. Él le preguntó si se había rasurado. Al recibir la respuesta afirmativa le suplicó que ya no se tardara. En cuanto llegó su hermana, ella salió con una bolsa donde llevaba la crema de afeitar, tijeras y el rastrillo.
    Al recibirla con el saco de ella en la mano, Eduardo, la colmó de mimos y ella lo desnudó de inmediato.
    —Hola gordito —le dijo ella al falo en cuanto lo tuvo a la vista y éste rebotó con el ligero golpe que ella le dio como saludo.
    —Déjame verte —dijo él poniendo el saco sobre el sillón, para tratar de desabrocharle el pantalón.
    —Voltéate y miras hasta que yo te diga —le ordenó y él así lo hizo.
    Ella se desnudo, y vio que el pantalón tenía un ligero brillo en su interior, así que lo dobló cuidadosamente para que no se notara. Cuando le dio la orden de voltear, ella se mostraba cubriéndose solamente el pubis con la bolsa donde traía los instrumentos de afeitar.
    —¡Taraaan! —dijo al quitar la bolsa y dejar al descubierto su sexo recién afeitado.
    Eduardo sonrió y se extasió al mirar los bien delineados labios exteriores, el clítoris turgente y de buen tamaño. Ella se abrió de piernas e hizo a un lado los labios gruesos, dejando ver los morenos y serrados labios interiores y una zona brillante de rosa intenso. Él se hincó para besarla. Pero ella dio un salto para alejarse de él y cerró las piernas.
    —¡Desde ahí! No te muevas que aún no termina el show —le dijo dándose vuelta para quedar de espaldas. Abrió las piernas despacio y Eduardo pudo ver tres segmentos muy definidos, el del centro era el clítoris. Ella se agachó de golpe y quedaron las nalgas y el ano en primer plano, aunque magras éstas, no dejaban de tener bellas curvas y mostraban en su base un par de oquedades antes de nacer los labios. En el fondo, entre las piernas se miraba el rostro sonriente y divertido de su amada. Ante esta última pose, Eduardo se lanzó sobre el trasero de ella y lo empezó a lamer.
    —¡Hey! ¡Un momento! —gritó ella separándose como pudo —¿Quieres? Hay una condición.
    —¡La que pidas, amor! —exclamó de rodillas mostrando un pene más erecto que de costumbre.
    —Es sencillo, mientras tú “comes” yo te rasuro a ti —le dijo extrayendo el rastrillo y demás cosas.
    —A mí no, ni la barba me corto.
    —Entonces, “no hay de piña”.
    —Está bien, amor, está bien. Ja, ja, ja, ja —asintió soltando una carcajada, consciente de la terquedad que ella podía desplegar.
    Ella lo acostó en la alfombra, le ofreció la brillante vulva y se puso a trabajar.
    —Ja, ja, ja. Parece cañón de obús. —dijo ella jalando todo, miembro y testículos, cuando terminó.
    Fueron a la recámara para mirarse en el espejo de cuerpo entero. Ella lo besó e hizo que la tomara de pie. Mientras se movían, al besarlo, ella concluía que sí era más ácido el semen de Roberto.
    —¡Todavía no dispares tu cañón, espera un poquito, espera-a-a-a! ¡Ahora di-di-dispara, amor, disparaaa! —gritó y percibió la venida simultánea.
    Al terminar, él la puso en la cama con suavidad y, de golpe, cayó a su lado.
    Apenas se repusieron ella se fue a vestir. Regresó vestida y con la bolsa de las cosas de rasurar en la mano. Se despidió de su amante, que aún no se restablecía: lo besó en la boca y en el pene. Dijo adiós y salió rápido de la recámara.
    —Tengo que hacer algo ahorita —respondió riéndose ante las protestas de Eduardo. Tomó el saco, la bolsa con las cosas que había llevado y salió de la casa.
    Cuando llegó a su casa, su esposo llegaba también. Ella tomó el saco y ocultó detrás de éste la bolsa con rastrillo y demás enseres. El la miró con el saco y dedujo que venía de recogerlo del almacén. Ella se acercó contra el viento para saludarlo con un beso en la mejilla.
    —¿Hoy no hubo dificultad para recogerlo?
    —¡Oh, no! Me lo dieron luego luego —contestó ella y entraron a casa donde saludaron a los niños y a la tía.
    —¿Cuál fue la sorpresa que me trajiste? —preguntó él cuando se sentó a la mesa, creyendo que era otra deliciosa botella de vino.
    —Termina de comer, que ya está lista, pero te la daré al rato, cuando los niños se hayan dormido —le susurró la última frase acariciándole la mano.
    En la noche, cuando el marido entró a la recámara, después de haber apagado la luz del cuarto de los hijos, su esposa lo esperaba desnuda bajo las cobijas.
    —Quítate la ropa y ven con tu niña... —le ordenó sugerente.
    Él pensó que la sorpresa es una sesión completa de amor, lo cual en cierto sentido no pareció sorprenderle, aunque le extrañó que ella misma se dijera “tu niña”, pues él nunca la llamaba así. Justamente cuando iba a levantar la cobija para meterse en la cama, ella a pagó la lámpara de su buró, única luz que estaba prendida. Se cubrió y ella comenzó a besarlo. Él le correspondió y, al colocarle las manos en las tetas cuando se subió en su cuerpo, ella abrió las piernas, tomó el pene de su esposo y con leves jalones lo frotó primero en el clítoris y luego en los labios; el movimiento circular amplio y el líquido seminal que salió del glande en cada estirada que ella dio hicieron que él percibiera la ausencia de vello púbico, la sorpresa lo obligó a bajar una mano para cerciorarse de que su esposa se había rasurado.
    —¿Qué te hiciste? —preguntó moviendo los dedos sobre la vulva desnuda; prendió la luz, levantó la cobija y quedó azorado con la vista que logró al arrodillarse.
    —¡Sorpresa! Quería mostrarte a la niña que no conociste. Mámame la pepa para que veas cómo se siente... —le pidió al tomarlo de la nuca para jalarle la cabeza hacia su pubis.
    Saúl se resistía a besar la piel brillante por el líquido que su esposa le extrajo, pues estaba maravillado mirando la excelsitud de los pliegues y las formas que sólo conocía al tacto y miraba desdibujados porque lo ocultaba el espeso pelambre. Le abrió más las piernas, la volteó boca abajo, le pidió que se pusiera sobre las cuatro extremidades para observarla completamente antes de cumplir la petición de ella... y la chupó desaforadamente.
    —¡Se chupa muy rico sin que estorben los pelos, sabes deliciosa, amor! —gritó al acomodarse para penetrarla de golpe.
    No fue mucho lo que tuvo que moverse para eyacular. Yerto sobre su mujer, a los pocos minutos pudo articular algunas preguntas sobre la razón por la que ella se rasuró, y las respuestas que recibió fueron completamente convincentes. Ella se puso de pie sobre la cama y le posó al tiempo que le preguntaba si le había agradado la sorpresa.
    —Me gustó mucho, aunque también me gustan tus vellos. No hay problema, pues en poco tiempo te crecerán.
    —Bueno, así era yo de niña. Ahora quiero que me dejes ver cómo eras tú sin vellos.
    —No veo qué diferencia habría, mi pene no tiene vellos —replicó.
    —El pubis sí, también, aunque pocos, el escroto y yo quiero chuparlo rasurado. Cúmpleme el gusto... ¿Sí?

    Créditos a mi amigo ELC
    Valedor

    saludos...Valedor

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    Relatos y una que otra confesion contados por mujeres!!!

    Pues buskando en una pagina cachonda por cierto nacional 100% me encontre estos relatos y una que otra confesion, se me hicieron buenos, aunque les confiezo que pues en lo personal no me agradan espero los disfruten y si les gusta pues les pongo mas ok?

    Claudia Gonzalez:

    Necesito confesar algo, Mi marido trabaja en Estados Unidos, Yo vivo aqui en Monterrey Mexico y desde hace tiempo. Confieso que soy adicta al sexo. Por las noches salgo a buscar macho y casi siempre lo encuentro. Mi marido no sabe nada. Cuando no encuentro a alguien con quien deshaogar mis calenturas, ya de regreso del antro me dejo cojer por el taxista que me traiga de vuelta a casa.Tambien mi vecino me la mete cuando se le antoja y me hace muchas cochinadas y le gusta cojerme por el ****, una vez me llevo a una parranda con sus amigos y me cojieron entre todos y por todos los agujeros. Cuando viene mi marido me pregunta que por que tengo la panocha tan amplia y esque el depravado de mi vecino me introduce toda la mano por la vagina y ya me la tiene bien abierta. Y mi vecino me tiene prohibido que mi marido me la meta por el ****. Y tambien no me deja que use calzones. quiere que ande todo el tiempo sin chones,Si vives en Monterrey N.L. Mexico y te gustaria cojerte a una senora de 36 anos y bien chichona solo mandame un email y si se puede con tu foto a lova1570@yahoo.com

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    Erika:

    Soy bisexual, lindo segun dicen pero muy caliente, estoy con dos de mis amigos ahora a mi lado escribiendo estas notas mientras ellos me dictan y mientras me tocan por todos lados,tengo uno de los rabos en mi boca entrando fuertemente hasta el fondo de mi garganta, cae jugo de su pene por mi boca hacia mi cuello mientras me chupan el mio, hace tiempo que me prometieron rompermelo entre los dos y parece que hoy es el día. la idea es que me lo metan los dos a la vez y no se si me dolerá o no, pero lo deseo mucho, lo vimos en una pelicula porno, dos rabos en mi culito, ahora me estan poniendo crema y metiendo sus dedos por atras mio, estoy cada vez mas caliente, poco a poco va entrando el primero de ellos, un poco ajustado por ser el primero, uuuuuuuuuuh llegó al fondo de mi, no se si lo han experimentado pero no hay mejor sexo que el sexo anal, cada vez que me lo metenquiero mas y mas y mientras mas grande mejor, despues de unas cuantas veces ya entra cualquier tamaño, ufff el segundo va por mi, esta empujando y empujando duele bastante pero me da mas ganas aun, aaaaaaaaaah ya entró, la punta de el, estoy sentado de frente a uno de ellos con uno entero dentro de mi y agachado sintiendo la presion de el segundo de ellos por entrar, la verdad es que con una parte edel segundo ya dentro de mi, empuja más y entraras, vamos empuja, esooooo, ya va entrando, las paredes de mi ano estan dilatadas y llenas de crema, lo que facilitan la aentrada de ambos rabos en mi, bieeeeeen, ya estan adentro y se estan moviendo, es lo mas delicioso que he sentido en mi vida, dos en mi trasero,mientras me masturbo 100 por hora, lo siento esto esta muy bueno, tendré que dejarlos, de ahí les cuento como acabamos los tres.

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    Lulu:

    Hola amigos despu de tanto tiempo,es que estaba a full estudiando les cuento que tengo un profesor en la facu que siempre me miraba de arriba a abajo una se da cuenta , varias veces lo pesque mirandome los pechos, haci que decidi jugtar con el , me sentaba adelante y dicimuladamente abria las piernas,el pobre no podia dejar de mirar,paso varias clases y me oferto apollarmeen la materia le dije que no que no tenia problemas .una ves me fui sin bombacha a clase me la saque en el baño sentado frente a el abria las piernas, el, transpiraba me gusto que el como hombre se contenga es respetuoso ,no se yo a lo mejor ya me ubiera tirado a la pileta y lo estaba haciendo ,si tanto me deseaba como se contenia,dicimuladamente en la clase me vaje una mano hasta mi cosita me rasque , no lo miraba todavia.cuando lo mire haciendome la distraida, me hice la asustada y miraba a otro lado cuando termino la clase pense que me haria quedar pero no lo hizo , me fui enoja derecho a hacerme una paja tenia una calentura y ahora yo estaba decidida a cogermelo, en los dias siguientes no me daba oportunidad un dia la tuve y no la deje pasar, lo vi entrar al baño y entre tras de el estaba orinando sin mirarme me dijo por que demoraste tanto? como dije? si acaso no tenes tantas ganas como yo, se dio vuelta y la vi tenia una hermosa pija larga gorda, me arrime comense a amazarla me levante la falda y empece a refregarme ,en un momento se puso dura cuando empese a comerla no me entraba en la boca no inmajinaba como haria para ponermela toda me empezo a picar los labios de lavagina y el culito tambien me pedia atencion cuando me recoste sobre el lavado me dio una mamada de concha que acabe dos veces al momento la puso a su picha en mi puertita empujo y la cabezota se habria paso muy despacio que sensacion, solo una mujer lo sabe se movia bastante bien me dio por todos lados, en un momento me ponia un dedo en mi culito despues dos ,tres,me coloco a cuatro pies y me rompio el ****,me4 acavo en la boca, no terminaba mas su leche me gusto bastante,hace bastante que estamos cogiendoy la verdad que mi pobre novio no le llega a los talones, por momentos quiero largar esto me estoy enamorando me dejo hacer lo que el quiere y para una mujer es bastante peligro sabiendo que no hay futuro y lo mas seguro es que haya problemas.Bueno otra confecion gracias por su tiempo, y paciencia a mis cagadas....

    --------------------------------------------------------------------------------------------------

    MariANA:

    Hace tiempo trabajo en una casa de familia que esta compuesta por 5 integrantes dos de ellos son los hermanos mas grandes uno de 19 otro de 20 , todo comenzo a la semana de trabajar cuando yo limpiaba una de las habitaciones donde duerme el mas chico y note que estaba con una tramenda ereccion y fue entonces que note que me corria un fuego por mi cuerpo un hambre de sexo que debia ser sasiado , desde ese entonces no podia dejar de espiarlo ya sea cuando se estaba bañando o cuando se estaba cambiando ,estaba como opcesionada con ese tramendo pedazo de carne.una tarde cuando el estaba cambiandoce me hize que entra accidentalmente a su habitacion y lo encontre semi desnudo ,el sin pudor no se cubrio , yo rapidamente sali de la habitacion , desde ese entonces todo el tiempo era charlas indirectas a cerca del tema.recuerdo era una noche de verano y le pregunte si iva a salir y el me dijo que no y me pregunto que si yo iva a salir y le conteste que no por que estaba mal, al rato cuando estaba acostada senti que golpeo mi puerta , le dije que pasara el se acerco a mi cama y me dijo que no dijera una palabra y fue cuando sin que le dijera nada me dio un beso y empeso a recorer todo mi cuerpo , me desnudo me chupo las tetas (no eran demasiadas grandes)pero bien duras y le dije que no aguantaba mas que me la metiera ,fueron como 50 minutos de sexo desenfrenado y antes que terminara me dijo que me diera vuelta que me queria hacer la colita yo a esa altura estaba muy caliente y me di vuelta (yo a esa edad ya lo habia hecho muchas veces por la cola)el me la metio de una sin crema sin dilatarme ,me queria morir le pedia que me terminara rapido y antes que terminara la saco y me tiro toda su lechita en mis tetitas, despues de todo eso el se fue y yo no podia dejar de pensar en ese tramenda pija.Al poco tiempo tuve que viajar a tulumba y no volvi a saber nada de el , hace poco me entere que estaba casado y tenia tres hijos ,pero yo se que pronto tendre una segunda noche con el...mi mail es(mariana_gc06@hotmail.com)

    --------------------------------------------------------------------------------------------------

    Claudia:

    MI ESPOSO LE GUSTA MUCHO DECIRME COSAS CALIENTES MIENTRAS HACEMOS EL AMOR, POR EJEMPLO QUE QUIERE METERMELO TODO POR EL ANO, QUE ME QUIERE PENETRAR CON SU GRAN PENE EN LA BOCA HASTA LA GARGANTA, INCLUSO COMPRO UN GRAN PENE DE PLASTICO PARA TRATAR DE METERMELO EN LA VAGINA Y EN EL ANO, A MI NO ME GUSTA PERO INSISTIO TANTO QUE AL FINAL ACEPTE Y ME ENCANTO, PERO NOTE QUE EL ERA EL QUE MAS DISFRUTABA METIENDOMELO........TAMBIEN LE GUSTA QUE LO MASTURBE Y LE CUENTE HISTORIAS IMAGINARIAS DE COMO SERIA DEJARME TOCAR DE OTROS HOMBRES, YO LE PREGUNTO QUE SI ES QUE QUIERE VERME QUE OTRO HOMBRE ME HAGA EL AMOR, QUE SI ACASO NO LE DARIA CELOS.......PERO SIEMPRE ME DICE QUE ESO LO EXCITA MUCHO, UN DIA CUANDO LE MASAJEABA EL PENE CON ACEITE, COMO LE GUSTA QUE LO HAGA, DERRAME MUCHO ACEITE Y SE DESLIZO HASTA SUS NALGAS, ENTONCES MIENTRAS LO MASTURBABA CON UNA MANO CON LA OTRA EMPECE A RECOGER EL ACEITE QUE DERRAME Y LE FUI ACARICIANDO LAS NALGAS PARA UNTARME DEL ACEITE QUE CAYO, EL EMPEZO A GEMIR MAS DE LA CUENTA, LO MIRE Y VI QUE TENIA LOS OJOS CERRADOS Y RESPIRABA MAS APRISA, ENTONCES NOTE QUE LE GUSTABA MUCHO QUE LE ACARICIARA LAS NALGAS, SIN QUE SE DIERA CUENTA ME DISTRAJE MUCHO EN ESA ZONA Y LE METIA LA MANO POR ENTRE EL CANAL DE SU NALGAS Y CUANDO ME DI CUENTA EL SE ABRIO MAS DE PIERNAS Y ENTENDI QUE QUERIA QUE SIGUIERA, ENTONCES METI BIEN LA MANO Y ACARICIE SUAVEMENTE EL ANO....EL, APENAS LO ROCE, ME DIJO SIGUE , SIGUEEEE. ENTONCES CON UN DEDO ROCE EL ESFINTER Y LO ACARICIE MUCHO RATO, SENTI QUE SU ANO VIBRABA Y COMO QUE SE ABRIA ENTONCES ME ATREVI A METER UN POCO EL DEDO Y EL INMEDIATAMENTE SE ABRIO MAS LAS NALGAS CON SUS MANOS, ENTONCES METI MAS MI DEDO Y COMO SEGUIA TAN EXCITADO, LO METI TODO, HASTA EL FONDO, EL JADEABA CON LOCURA Y MANTENIA LOS OJOS CERRADOS, YO EMPECE A MOVER MI DEDO ADELANTE Y ATRAS.......A PESAR DE QUE ERA UNA SENSACION EXTRAÑA VER A MI ESPOSO GOZAR CON UN DEDO EN SU ANO, ME SENTIA EXCITADA POR EL PLACER QUE LE DABA Y ENTONCES ME DECIDI A DARLE MUCHO MAS, EMPECE A SACAR TODO EL DEDO Y VOLVERLO A METER CADA VEZ MAS DURO Y EN UNA DE ESAS OCASIONES METI OTRO DEDO MAS...........QUE RICO SENTI, COMO ME APRETABA LOS DEDOS CON SU ANO, Y EL COMO SI NO HUBIESE SENTIDO EL CAMBIO SEGUIA EXCITADISIMO, SU PENE ESTABA DURO Y VOTABA MUCHO FLUJO PRESEMINAL, YO SEGUI MASTURBANDOLO CON LA OTRA MANO Y CUANDO EL LEVANTO MAS LA CADERA APROVECHE PARA METERLE OTRO DEDO MAS, YA ERAN TRES Y LE ENCANTABA,,,,,,,SEGUI MOVIENDOLOS Y CADA VEZ MAS RAPIDO, EL SEGUIA MOVIENDO LA CADERA COMO EMPUJANDO HACIA MIS DEDOS ENTONCES COMPRENDI QUE QUERIA MUCHO MAS, SOLTE SU PENE Y EL LO DEJO ASI DURO APUNTANDO AL TECHO ESTABA DURISIMO Y MAS GRANDE QUE NUNCA, LO TOME CON LA BOCA Y EMPECE A CHUPARLO SUAVEMENTE PORQUE NO QUERIA QUE SE VOTARA TAN RAPIDO, QUERIA PROBAR ALGO MAS, CON UNA MANO SEGUIA METIENDOLE TRES DEDOS BIEN ADENTRO DEL ANO Y CON LA OTRA EMPECE A BUSCAR EL PENE DE PLASTICO QUE TENIAMOS Y CON EL QUE SIEMPRE ME PENETRABA, LO UNTE UN POCO DE ACEITE QUE ESCURRIA POR SUS PIERNAS Y SAQUE LOS DEDOS DE SU ANO Y LOS VOLVIA A METER AFUERA Y ADENTRO CADA VEZ MAS ADENTRO Y MAS RAPIDO, EN UN INSTANTE Y MIRANDOLE FIJAMENTE A LOS OJOS, LE METI EL DILDO HASTA LA MITAD, EL ABRIO LOS OJOS COMO ASUSTADO Y ENTONCES ENTENDIO LO QUE HABIA HECHO Y ME DIJO, \"SIIIIIIIIIIIII, QUE RICOOOOOOOOOOOOOOOOOOO\", ENTONCES LO MOVI DESPACIO Y SENTI COMO EMPEZO A VENIRSE CON FUERZA EN MI GARGANTA, YO NO AFLOJE EL PENE EN MI BOCA, TOME EL DILDO Y CONTINUE METIENDOLO AFUERA Y ADENTRO, SUAVEMENTE, ME DI CUENTA QUE EL PENE NO SE EMPEQUEÑECIA, Y SEGUI CON EL DILDO SOLO METIENDOSELO HASTA LA MITAD, IGUAL ERA MUY GRANDE, MUCHO MAS QUE SU GRAN PENE, PERO MI ESPOSO VOLVIO A CERRAR LOS OJOS Y SENTI QUE QUERIA MAS, SEGUI CHUPANDOLE EL PENE QUE AUN ESTAB DURO Y SAQUE EL DILDO DE SU ANO, Y METI SIN DETENERME CUATRO DEDOS, EL SIMPLEMENTE APRETO LOS LABIOS Y ME DIJO SIGUEEEEEE, METI LOS CUATRO DEDOS BIEN ADENTRO COMO SI METIERA TODA LA PALMA DE LA MANO, ESTABA TAN EXCITADO Y YO TAMBIEN, SENTI QUE MIS FLUJOS SE DERRAMABAN SOBRE LA CAMA, Y ENTONCES TRATE DE METERLE TODA LA MANO, ACERQUE EL DEDO PULGAR PERO AL HACERLO LA MANO SE HACIA MAS GRUESA Y NO CABIA, INTENTE E INTENTE Y MI ESPOSO CADA VEZ AYUDAMA MAS , SABIA LO QUE YO PRETENDIA Y ME AYUDABA ABRIENDOSE MAS PERO ERA MUY DIFICIL, SIN ABANDONAR MI ESFUERZO, SAQUE LA MANO Y METI TRES DEDOS DE UNA Y DOS DEDOS DE LA OTRA MANO, ASI SI ENTRARON CINCO, ENTONCES ENTENDI QUE QUERIA MAS Y MAS Y METI CUATRO DE UNA Y TRES DE LA OTRA MANO ERAN SIETE Y LE ENCANTABA, YO NO LO PODIA CREER, MI EPOSO ESTABA SIENDO PENETRADO POR SIETE DE MIS DEDOS Y LO DISFRUTABA Y CLARO QUE YO TAMBIEN, ME GUSTABA SENTIRME DOMINANTE QUE LO TENIA A MI DISPOSICION Y NO QUERIA DESAPROVECHAR LA OPORTUNIDAD......METI LOS CUATRO DEDOS DE UNA MANO Y LOS TRES DE LA OTRA A GRAN VELOCIDAD Y EMPECE A METERLOS Y SACARLOS ALTERNATIVAMENTE, SENTI QUE SU ANO ESTABA TOTALMENTE DILATADO QUERIA PENETRARLO MAS PERO MIS DEDOS NO ALCANZABAN A MAS PROFUNDIDAD, ENTONCES RECORDE EL DILDO............LO TOME CON UNA MANO, CON LA OTRA CONTINUE METIENDOLE CUATRO DEDOS CADA VEZ MAS PROFUNDO, ENTONCES SIN PENSARLO DOS VECES SAQUE LA MANO DE SU ANO Y METI EL DILDO CON FUERZA.............TODO, HASTA EL FONDO, ERA TAN GRUESO Y LARGO QUE YO NUNCA HABIA PODIDO RECIBIRLO TODO.........SENTI QUE ME LLEGO UN ORGASMO TAN INTENSO Y MI ESPOSO SE DERRAMO UNA VEZ MAS EN MI BOCA Y FUE TANTO SEMEN A PESAR QUE ACABABA DE VOTARSE, ME SAQUE SU PENE QUE SEGUIA ERECTO Y VI COMO SEGUIA CHORREANDO SEMEN SEGUIA SALIENDO ERA MARAVILLOSO VER COMO ESTABA GOZANDO............QUE PLACER NOS DIMOS, CREO QUE SE COMO ES QUE LE GUSTA, .........ESCRIBANME CLAUDDIAZ2004@HOTMAIL.COM


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    La hija de mi mujer


    tras mi separacion con 35 años decidi no volver a juntarme con una mujer mas que para follar , y vivir yo solito de maravilla , y asi lo hice durante unos años en los que el trabajo el gimnasio y la fiesta eran lo mas importante y lo unico en mi vida , pero el ser humano es asi , tarde o temprano aparece alguien que te hace tilim y acabas coladito por ella .en este caso fue una mujer del gimnasio , algo mayor que yo y en la misma situacion , separada , yo entonces tenia 37 años y ella 39 , nos conocimos , ella era una mujer aun muy guapa y con cara de niña , y buen cuerpo debido al gimnasio , tenia una hija de 17 años entonces y una casa vacia que acabo llenando con mi presencia .
    yo no pretendia ir de padre con su hija , y tal vez por eso , porque mas que un padre siempre quise ser un amigo nos llevabamos tan bien , ella me contaba secretos que no le decia asu madre y yo le daba los consejos que podia como amigo aunque tambien como padre , los cuales ella parecia seguir pues su relacion conmigo era cada dia mas buena .
    era una niña tan o mas atractiva que la madre aunque evidentemente podia ser mi hija y jamas se me paso por la cabeza mirarla como a una mujer , la miraba como a una hija , o como a la hija de mi mujer , lo cual tenia bastante merito pues tanto mi mujer como su hija al estar solas tanto tiempo estaba acostumbradas a andar por cada medio desnudas pues hacia mucho que un hombre no vivia con ellas , era raro el dia que no las encontraba por casa en bragitas o que al entrar ellas o yo de la ducha no nos pillabamos unos a otros desnudos , aun asi no me fije en miradas raras ni en gestos estraños nunca , no por parte de ella ni por mi parte .
    un dia sono el telefono y coji a la vez que ella cojia el de la sala , yo estaba en la habitacion y descolge a la vez que mi hija por decirlo de alguna forma , ellla dijo hola y al otro lado sono la voz de un chico , aquello me alerto como padre y estaba apunto de colgar cuando le hoy decir al chico .
    que tal cuerpazo?
    aquello me llamo la atencion , pues con 17 años esas cosas implican otras , y me quede escuchando , al final resulto ser un amigo de ella , un chico de 18 años si , pero marica perdido , asi qeu habia una confianza escesiva , claro , como no habia peligro tal vez ella se soltara ante el , el morbo y la curiosidad invadia mi cuerpo , y me quede escuchando la conversacion , hablaban de tonterias , pero al proponerle salir ella le dijo que no que se quedaba en casa esa noche , me parecio raro pues mi mujer esa noche no dormia en casa pues por trabaja se iba esa tarde dos dias a barcelona , y sabiendo que su madre estaria fuera y que yo no la iba a prohibir salir era una buena oportunidad para ella , sin embarlo le dijo al chico que no salia y su contestacion me asusto .
    claro como te quedas a solas con el mazizo ese de tu padre que te has hechado no sales - le dijo el chico .
    y ella respondio medio en bromas:
    si claro , esta noche igual me lo tiro je je je .
    para mi era una broma de chavales , aunque reconozco que tal vez yo podia levantar algo de atraccion en aquella niña , pero jamas se me pasaria por la cabeza hacer algo con ella , asi que acabe colgando el telefono sin querer oir mas conversacion .
    sali al gimnasio como siempre y luego tome unas cervezas con una amigo llegando a casa a las diez mas o menos , al dia siguiente no trabajaba asi que no habia prisa , al llegar la casa estaba vacia , asi qeu me prepare la cena , cene y me puse el pijama tras una ducha , pense que mi hija al final habia salido y que volveria tarde aunque me estraño que no me llamara o dejara una nota , aun asi me daba igual , yo estaqba tan campante , con la parte de abajo del pijama y nada mas , aunque vendria no pasaba nada , y si acaso me vestiria y ya esta ,
    de hecho habia acabado el cafe y me estaba poniendo una copa de pacharan cuando ella aparecio , me saludo y dijo que se iba a la ducha , al rato el telefono sono , y tumbado en la sala hablaba con mi mujer , la cual me preguntaba si la cria estaba en casa , yo le dije que si que si quetria que se pusiera , y ella desde el baño la saludo gritando , al oirla mi mujer se tranquilizo y seguimos charlando , casi una hora , de hecho mi hija ceno y al rato vino al sofa y aun seguamos hablando , yo estaba medio tumbado en el sofa , sin la parte de arriba del pijama y tan solo con el pantalon , pero sin calzoncillos , reconozco que marcaba algo el pene , y pensaba cambiarme , pero estaba hablando con mi mujer y no le iba acolgar para decirle eso , asi qeu esperaba para colgar pero ella seguia contando cosas del trabajo y mi hija acabo viniendo al sofa , como siempre no se si por costumbre o por que con una camiseta larga , casi por las rodillas , pero con tirantes y sin nada de ropa interior , lo se porque era dificil no verlo pues era blanca y se trasparentaba muchisimo , pero yo no le iba a decir nada , habia confianza y aparte estaba mi mujer al telefono , ella se tumbo a mi lado y puso los pies encima mio mientras yo hablaba con mi mujer , estiro su camiseta para que no se viera nada y me dijo
    pasamela
    asi lo hice y estuvieron un ratito hablando pero yo con los pies de lla encima no poida levantarme y ademas tal vez me volviera a pasar con mi mujer , daba bueltas a la situacion por lo que habia escuchado aquella tarde , pero al final no le di importancia y no lo volvi a pensar , ella me volvio a pasar el telfno para despedirme de mi mujer y girandose hacia la tele se puso tumbada de lado , sus pies se habian encojido algo , pero seguian encima mio y yo sentado de lado podia ver todos sus muslos pues su camiseta al girarse se habia subido algo , tenia unas piernas y un cuerpo bonito pense , y por un momento note como aquello me estaba excitando , y mi pene empezaba a tener respuesta , asi que moviendome intente disimular , y despidiendome colge el telefono , al rato ella se levanto y apago la luz , yo ya habia acabado mi pacharan y ella me dijo si queria otro , le dije que si , y preguntandome si ella poida tomar uno puso dos tras mi consentimiento , puso dos pacharanes y se sento esta vez a mi lado apollandose en mi hombro , al rato dejo el pacharan en el suelo y se tumbo con la cabeza encima de mis piernas , lo habia hecho mas veces pero otras veces yo estaba vestido , no como ahora con un fino pantalon y sin calzoncillos , ella estaba con un brazo sobre mis piernas y su cabeza apoyada encima , y yo notaba como la parte exterior de su brazo tocaba mi pene , teniendo un miedo atroz a que este se levantara y ella lo notara , procuraba no pensar en ello y aquella situacion y el alcohol que habia vevido a la tarde , en la cena y en los pacharanes se me estaba subiendo y complicando la cosa , miraba para la tele pero no podia evitar mirarla a ella , tumbada de lado , con aquella camiseta de tirantes los cuales caian hacia abajo dejando ver medio pecho , por el cual se marcaban su silueta y su pezon que parecia querer salir de la camiseta , el resto de su camiseta marcaba una estupenda figura y un culito perfecto el cual aun tapado a mis ojos tras los movimientos estaba apunto de asomar , pues cada vez que se agachaba hasta el suelo donde habia dejado su pacharan para beber se incorporaba y la camiseta resvalaba por su cintura dejando descubierto porla parte de atras su culito y sus tirantes cada vez asomaban mas pecho , volvia a tumbarse y de nuevo notaba su brazo en mi pene , el cual se estaba poniendo algo grande , supongo que ella lo notaba pero parecia no darle importancia mientras miraba la tele en silencio .
    estas comodo me dijo .
    igual quieres tumbarte me pregunto
    para slair de aquella situacion le dije que si mejor me tumbaba y ella se levanto y me tumbe a lo largo en el sofa , sin sospechar que eso seria aun peor pues ella se tumbo delante mio , tumbado en el sofa , con la cabeza en dos cojines algo por encima de ella su cuerpo rozaba completamente contra el mio y desde mi posicion en la cabeza mas elevada podia oler su pelo limpio mientras si bajba la vista un perfecto pecho se dejaba ver entre los tirantes de aquella camiseta de baloncesto , su espalda rozaba mi estomago y en mi pene podia notar su culito sitruado justo enfrente , notando ambos gluteos uno a cada lado de mi pene , mientrs ella seguia moviendose para agachar su brazo y cojer su pacharan y su **** se calcaba al hacerlo mas en mi entrepierna la cual ya se estaba levantando sin remedio .
    ella tenia que estar notando aquello pues aunque no dijera nada , no se cortaba en arrimarse y sis pezones se veian duros como piedras , al agarrar de nuevo su pacharan casi se cae y yo la agarre por la cintura sujetandola y apretando su camiseta sin querer la cual bajo hasta la cintura dejando completamente su **** desnudo ante mi vista por unos segundos hasta que de nuevo se hundio contra mi , tenia toda la camiseta en la cintura , y tendria que saber que estaba completamente desnuda de cintura para abajo pero no se tapaba habia cojido mi brazo y lo sujetaba en la cintura agarrandolo mientrs indiferente seguia mirando hacia la tele , en aquel momento yo estaba completamente empalamado , algo que ela tenia que notar , pues mi pene temblaba contra su **** , y ella eso lo estaria notando , sin embargo no decia nada , permanecia indiferente mirando la tele mientrs yo sin saber que hacer estaba completamente cachondo pese a que era la hija de mi mujer , se giro entonces hacia mi y preguntandome si cambiaba de canal me miro y me sonrio de una manera algo especial , y miro de nuevo zapineando en la tele hasta que se quedo detenida en una pelicula , habia soltado mi mano yo la retire hacia atras , pero ella agarandola me dijo
    sujetame que si nome caigo y a la vez se hechaba el cuerpo mas atras , apretando su culito contra mi pene , el cualestaba completamente durisimo , eso lo estaba notando ya estaba seguro , pero que queria? , tal vez solo ponerme cachondo , no lo se , agarro mi brazo y para sujetarse lo apreto contra ella subiendo a la altura de sus pechos , mi mano entonces podia sentir como el pecho que no veia estaba totalmente duro , y ella agarando mi mano la apretaba contra el , ella seguiasin decir nada , y a mi la polla se me estaba con tanto movimiento saliendo del pijama , estaba tan cachondo que no le di importancia y me movi hacia arriba no para que se saliera , si no para que no la notara , pero ella se movio tambien y lo unico que consegui es que mi pijama se trabara con el sofa quedando medio bajado y yo con la polla fuera metida entre la raja de su culito , ella lo estabasintiendo y no dijo nada , al contrario se subio un poco hacia arrriba y sepando sus piernas mi pene se coloco entre las suyas , al bajarse este se metio entre sus piernas quedando aprisionado entre sus labios vajinales , no podia mas y con mi mano aprete su pecho y ella girandose , me miro y me beso en los labios , beso de segui y devolvi mientras notaba como ella buscando postura estaba agarrando mi pene y con el buscando su agujero el cual en segundos encontro y metrio dentro de el mi pene entrando con suavidad hasta adentro mietnras nos besabamos y mi m ano acaricaba su pecho , tras cuatro o cinco introcucciones no podia mas y avisandome de que me iba a correr ella se dio la vuelta y se sento encima mio cambiando de postura y quitandose la camiseta , encima mio no dejaba de besarme mientras yo sujetaba sus pechos y mi polla entraba y salia de ella asu ritomo dandome un placer mas que prohibido , llegando en segundos al orgasmo los dos a la vez ,
    esa noche durmimos juntos y a la mañana otro polvo cojonudo , pero esa es otra historia

    YO MEROOLLLLL !!!!!!!!

  8. #8
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    ME COGIO TODA MI FAMILIA

    Tengo 32 años, soy Mexicana, soy soltera, con un buen cuerpo, aún cuando tengo unas tetas más bien chiquitas, regalé mi virginidad a los 18 años, desde entonces no me han faltado ****** que disfrutar, y realmente me considero muy caliente y en cuestiones de sexo no me detengo para nada, soy alta funcionaria de un banco, y la imagen que tengo ante la sociedad es de la mujer profesionista, seria, recatada, y sobre todo muy medida en cuestiones personales

    Vivo en la casa familiar, nunca me he salido de ahí, llego diariamente a más tardar a las 10:00 pm y en toda la familia juran que sigo siendo virgen, por que nunca me han conocido un novio.

    Ante mi familia soy muy santurrona, de hecho todos mis primos y hermanos pensaban que yo era virgen, (es la ventaja de ser discreta) pero déjenme contarles lo que pasó un fin de semana exactamente el último de octubre.

    Desde hace más de dos años, todos los primos y primas nos juntamos de vez en cuando para pasar un fin de semana en la playa, como yo soy la mayor de todos, me tienen cierto respeto cuando se ponen sus borracheras, y se comportan cuando estoy yo. Siempre van mis dos hermanos, mi hermana (tiene 26 actualmente y siempre he fantaseado con estar con ella) 4 o 5 primos con sus respectivas parejas.

    Ese último fin de semana de Octubre, nos fuimos a una playa cercana a Tenacatita, rentamos un bungalow, donde dormiríamos muy apretados, pero finalmente todos cabríamos, como siempre duermen en parejas, pero en casa decimos que hay habitaciones para hombres y para mujeres.

    Llegamos el viernes y se imaginaran, todos a beber tequila como si fuera la misión, el viernes en la noche me fui a dormir muy caliente pero finalmente sola, me masturbé un par de minutos y me vine riquísimo, mi clítoris estaba hiper sensible, el sábado todos a la playa, la comida en la alberca, aunque yo veía a todos de manera muy erótica y provocativa, en la alberca sorprendí a dos primos fajando en pleno, pero por primera vez tomé nota de sus ******, estaban bastante bien dotados, y la verdad se me antojaron mis dos primos.

    En la noche de ese sábado, ya en la playa, decidieron prender una fogata y comenzamos a jugar a la botella, (se gira una botella y a donde apunte la parte superior, se le aplica un castigo) obviamente los primeros castigos fueron tomar vasos de tequila completos sin siquiera respirar, yo perdí dos veces y me puse bastante ebria (sin tomar en cuenta lo que bebimos todo el día) comenzamos a perder y a emborracharnos, después cambió la tonalidad de los castigos y comenzaron con los besos y las caricias.

    En ese momento me despedí y me retiré a dormir al bungalow, los estuve viendo desde la terraza y me calenté de verles la ***** a todos los hombres, mis dos hermanos, tres primos y el novio de mi hermana (con él siempre tuve fantasías desde que lo sorprendí cogiéndose a mi hermana) así es que me metí en mi cama y comencé a masturbarme riquísimo, me quedé dormida y un rato después llegaron mis primas y mi hermana en completo estado de ebriedad.

    Las pobres con trabajo encontraron sus camas, pero yo escuchaba a los muchachos afuera en la playa con su fiesta, así es que decidí salir a ver como estaban, finalmente la responsable de todos era yo, salí con mi traje de baño puesto y una batita para dormir encima, cuando llegué junto a la fogata, me di cuenta de que el novio de mi hermana estaba totalmente desnudo (era el castigo que le había tocado) oooopppss, perdón (pero no podía quitarle la vista de la enorme ***** que tenia aún dormida)

    Hola Lety… seguimos jugando a la botella, y a Eduardo le tocó desnudarse. Ahhh y las muchachas ¿? Las desnudamos a todas y mejor se fueron, ok, ¿y cual fue el castigo más fuerte que pusieron? Bueno a tu hermana Sandra le tocó mamársela a Lalo, pero como no se la pudo parar, mejor se fue a dormir junto con las demás.

    Lalo, ¿como que no se te para? Sorry Lety, es que ando medio pedo, y con todos viendo pues no pude...ah ok

    Ya nos vamos a dormir, ¿pero quieres entrarle a un último juego?

    Bueno está bien, nada más que el castigo no sea muy fuerte. Me tocó perder, y ellos decidieron que mi castigo era desnudarme, yo no lo podía creer, ahí estaba yo a mis 32 años quitándome mi batita y mi traje de baño enfrente de mis dos hermanos, mis dos primos y mi cuñado, los cuales jamás me habían visto ni siquiera semi desnuda. Pero ok perdí y cumplo, entre la borrachera que traía y la calentura que tenia, me pareció rico dejarlos ver mi cuerpo, yo traía la panocha (vagina) totalmente afeitada con todo y zona púbica, lo cual les encantó.

    Giré la botella, y perdió mi hermano menor Rafael, como a mi me tocaba poner el castigo, le dije que se desnudara, la última vez que le había visto su ***** fue hace años, ahora a los 24 tenia una herramienta de miedo, y yo me seguí mojando, porque la tenia totalmente parada.

    Giró la botella mi hermano, y perdí yo nuevamente... como ya no tenia ropa que quitarme decidieron que mi castigo, seria un vaso de tequila lleno tomándomelo sin respirar... ooouuuccchh, me dejó noqueada... seguimos jugando, me tocó suerte, ya no volví a perder y terminaron mis hermanos mis primos y mi cuñado totalmente desnudos.

    Yo estaba ya muy borracha, perdí de nuevo, mi castigo era otro vaso de tequila o pararle la ***** a mi cuñado, él que decía que era imposible parársela, así es que decidí intentar la segunda opción, me dieron como tiempo límite un minuto, decididamente me arrodillé junto a mi cuñado y en lugar de masajearle el garrote con las manos fui directamente con la boca... que rica ***** tiene ese cabrón, se la comencé a mamar despacio, la recorrí desde la base hasta la punta, se comenzó a despertar, wow que rica vega se come mi hermana, se le paró al máximo en menos del minuto.

    Giré la botella, perdió mi hermano menor (Rafa) y su castigo fue darme una mamada en la panocha hasta que me mojara (yo ya estaba empapada) tenía un minuto, realmente me lo mamó muy rico, lástima que solo fue un minuto.

    Giró la botella mi hermano Rafa y perdió mi hermano mediano, Marco Antonio, su castigo fue masturbarse, un minuto mientras me veía la panocha, (yo estaba viniéndome ya) para esto tanto mis primos, mis hermanos, y mi cuñado, estaban sumamente calientes y sorprendidos por que pensaban que yo era virgen y que no sabia nada de sexo, (me decían la monja)

    Mi hermano como pudo se la paró y comenzó a masturbarse, en ese momento por cortesía de la borrachera y la calentura que tenia le agarré la ***** a Lalo (mi cuñado), él comenzó a masajear mis tetas que son pequeñas como ya dije, de repente sentí una ***** en mi cachete, cuando giré un poco la cabeza me encontré enfrente de mi boca, la ***** de mi hermano Rafa.

    Totalmente decidida, me la metí a la boca y comencé a mamarla lentamente, la tiene grande, gorda y deliciosa, Marco mi otro hermano se seguía masturbando y mis dos primos con cara de que no sabían que pasaba se acariciaban sus respectivos garrotes, (a mi primo Paco no se la había visto aún, la tiene de más de 25 cms), de repente mi hermano Rafa me acostó en la arena, me separó un poco las piernas y me introdujo de un solo golpe su hermosa *****, que delicia.

    Lalo se acomodó como pudo y me siguió poniendo la ***** en la boca para que se la mamara, mi hermano Marco, quitó a Rafa para meterme su *****, aún que es más pequeña, está muy dura y firme.

    Mis primos se pusieron a un lado de Lalo para que les agarrara el miembro y les diera algunas mamadas, en esos momentos me sentía como una autentica **** de película ahí estaba yo, la que todos pensaban que era casta y pura, con 6 ****** a mi disposición, de repente en un golpe de vista vi un miembro enorme, mi primo Paco guarda entre las piernas una ***** de 27 cms (ya se la medí)

    Cuando vi ese monstruo de carne me abalancé sobre el a comérmelo, lo tiene hiper grueso, me costó muchísimo trabajo metérmelo en la boca, ay, como disfrutaba, se turnaron para cogerme y para que se los mamara, tuve no menos de 10 orgasmos en ese ratito (no duró más de 20 minutos)

    Dejé la ***** de Paco para el final, me senté en ella, la monté como si fuera un caballo, sentí que me rompía por dentro y cuando estaba a punto de venirse me levanté y me la metí a la boca, ¡que cantidad de leche tan impresionante le sale a ese hombre!

    Me cogieron todos, se la mamé a todos, mis primos, mis hermanos, y mi cuñado, al siguiente día mis primas, mi hermana y las novias se levantaron crudísimas a preguntarme que si había ido a checar a los muchachos cuando ellas se metieron a dormir.

    Yo con una gran sonrisa en la cara les contesté que se los había cuidado perfectamente toda la noche.

    He seguido cogiéndomelos a todos, ya no juntos, ahora es por separado e incluso alguno de ellos ha invitado a algunos amigos.

    YO MEROOLLLLL !!!!!!!!

  9. #9
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    EN EL CALLEJON

    Las tres de la madrugada, mi insomnio fatal hace que me levante de la cama, me vista y salga de mi apartamento, la calle estaba solitaria, mis pasos hacen eco por los callejones, tomo un cigarro y lo enciendo, a lo lejos veo a unos chavos en plena borrachera siguen cantando; Son dos jóvenes y una chica todavía con botella en mano, se acercan y noto como la joven trae la blusa abierta dejando ver un seno, mi mirada es indiscutiblemente atrapada, uno de los chicos menciona:
    - Eh Marta mira ese viejo como ve tus tetas se ha de estar cachondeando.
    -
    Si viejito? Te esta poniendo caliente mis tetas? Y eso que no has visto mi ****
    La chica levanta su vestido, no lleva nada, y claro que me esta cachondeando si la chica mide como 1.70, delgada, piel muy blanca, con unos labios gruesos, un trasero enorme muy apetecible, y unas piernas torneadas
    yo seguía muy serio esperando que los chavos no se alteraran y me fueran a golpear.

    - A mi se me hace que al ruco este ya no se le para, oye Marta si se le para cogetelo
    - A chinga cogetelo tu a mi ni me gusta. Replico la muchacha pero con arie divertido
    - Ja ja a poco no lo podrías hacer con caridad se ve que no ha cogido en años. Dijo el otro que estaba con ella
    - Mira que cabrones los dos y yo que gano de todo esto.
    - Ya se, si te lo coges te doy ahorita mismo mil pesos.
    - Ja ja mil pesos? mejor te los dos doy yo si dejas que te coja. Menciono la muchacha burlandose
    Yo todavía estaba parado sin saber que hacer por que los chavos me rodearon y no me dejaban moverme

    - ya te chingo compadre, yo te doy cinco mil pesos pero me dejas grabarte con mi celular.
    Se puso muy seria, se acerco, me agarro los pantalones y los desabrocho sacando mi pene semi-erecto comienza a masturbarme jalarme de atrás para adelante hasta que se pone mas duro, se acerca y me da unos lenguetazos en la ***** ya completamente parada, con la mano toca mis nalgas, yo siento desfallecer al placer, veo de reojo como uno de ellos sigue grabando todo por celular, el otro se acerca y le masajea las nalgas a su compañera, ella sigue lamiendo mi pene, tocando mis testículos, le da uno que otro lenguetazo, en eso el que le estaba sobando las nalgas a la chica por alguna razón me lanza un puñetazo en la cara, el que esta grabando suelta una risa, espero que no me haya roto la nariz por que comienza a salir sangre me quito la camisa y me la pongo para detener la sangre mientras la chica sigue chupandomela, primero me dolio mucho pero con lo que estaba haciendo senti una mezcla de dolor y placer.

    - andele viejito ya se la deje bien paradita, hay pobrecito le pegaron muy duro?

    Me da un beso en la boca uno tierno seductor mientras me olvido ya de el dolor y le agarro las nalgas se las masajeo, su piel es muy suave, la toco por todo lo que puedo, las nalgas, me voy a los senos, que ricos y paraditos tiene los pezones, en eso siento otro golpe de lleno en las costillas, casi me saca el aire, nuevamente el mismo pendejo, si no fuera por que me estaba manoseando muy rico a la tipa de perdido trataria de hacersela de bronca, y mas al otro wey que me estaba grabando.

    - ahora si entrele mi ruquito.

    La chica se voltea ofreciéndome ese rico **** que tiene yo sin pensarlo dos veces se la ensarte hasta el fondo, dio un rico suspiro y comencé a bombearla, el otro tipos se pone delante de ella, se saca la ***** para que ella se la meta a la boca y claro gustosa la acepta, el de el celular se la saca y comienza a masturbarse mientras los dos estamos cogiendo rico a Marta, ella gustosa gime y me rasguña con una mano la pierna, nuevamente la mezcla de dolor con placer me vuelve loco.

    - otros mil si dejas que te la meta por el ****. Grito el que tenia el celular
    - acepto.

    Se la saco y con las dos manos se abrió las nalgas.

    - ándele métala que son mil pesos muy buenos.

    Y yo sin mas pues meto primero un dedo para ver que tan apretado esta, le escupo en el **** y comienzo a meterla, pensaba que iba a ser mas difícil pero me imagino que ya estaba bien agujerada, así que se metió rápido, mientras comenzaba ella a gemir mas; ya sea por la situación, por el alcohol o por el dinero, pero la tenia después de un ratito gritando como loca, mientras con mi mano le toco la vagina, la tenia mojadisima, en eso grita me vengo! Y comenzaron los espasmos y creo que un buen orgasmo la hizo calmarse, se retiro , nuevamnente se inco a chuparmela ese acto hizo que me viniera, un chorro blanquecino le mancho la cara y la mayor parte se los comio.

    Serios ahora los tres ella, comenzo a vestirse el otro y los demas a acomodarse los pantalones.

    - viejito me saliste caro pero con este video voy a recuerarlo rapido.

    Me da un golpe en la panza que junto con el orgasmo se me doblaron las rodillas y cai al suelo, se acercaron la chica y el otro y comenzaron a patearme hasta que desmaye.

    - andele viejo borracho levantese, ¿Ya vio como se puso por andar tomando?

    Me levante todo adolorido, me echaron de la botella que les quedaba para aparentar que estaba borracho, como quiera fue la mejor cogida de mi vida.

    etavitas@hotmail.com










  10. #10
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    Me encontre este relato que creo que es continuacion

    Mi hermana y yo (6)

    Mi hermana se levantó de la cama sonriéndome y se dirigió al baño. Los tres la seguimos con la mirada, admirando las hermosas nalgas que contoneaba sin disimulo. Al verla caminar desnuda hacia el baño, mi ***** volvió a reaccionar. Yo seguía caliente. Las imágenes de los eventos anteriores seguían dando vueltas en mi cabeza una y otra vez.

    Ceci se levantó de mi lado y se sentó en el sofá enfrente de la cama. Dirigió su mirada hacia mi ***** y al ver la erección me sonrió. Abrió sus piernas dejándome ver su raja y comenzó a frotarse lentamente con dos de sus dedos. Mi ***** reaccionó inmediatamente. Jorge se dio cuenta de que su esposa seguía caliente y se levantó enseguida, dirigiéndose hacia el sofá. Se sentó en el extremo opuesto y sin dejar de observar a su mujer masturbarse, el comenzó a hacerlo también muy lentamente. Me imagino que Ceci se calentaba mas al ver a dos hombres completamente desnudos, frente a ella, viendo como se tallaba el coño suavemente. Aun desde donde yo estaba, se notaba que estaba mojadísima por la calentura.

    Mi hermana salió en ese instante del baño, y viendo el espectáculo se dirigió hacia la cama sin perder detalle. Yo no podía quitarle la vista de encima. Su cuerpo era perfecto. Ella se dio cuenta de que mi mirada la recorría de abajo a arriba sin cesar y me sonrió con picardía. Se sentó a un lado mío y se recostó boca arriba sobre sus codos, dejando caer los pies al suelo, sin dejar de ver la escena. Yo no podía apartar mi vista del hermoso coño de mi hermana que, desde donde yo estaba se veía magnifico.

    Toda esta escena había provocado que tanto Jorge como yo, tuviéramos de nuevo una erección notoria. Jorge volteó de pronto hasta donde estaba mi hermana, y ella juguetonamente subió sus pies a la cama, abriendo las piernas, dejándonos ver sus rosados labios, rodeados de un suave vello.

    Ceci seguía tallando suavemente su coño, ahora ya con las dos manos y moviendo sus caderas sensualmente, dejando escapar pequeños gemidos de vez en cuando. Jorge comenzó a tocarse la ***** muy suavemente y a moverla con sus dedos de un lado a otro. Después de algunos movimientos, miro hacia el coño de mi hermana, tomó su ***** desde la base y comenzó a masturbarse lentamente.

    Mi ***** estaba ya al punto máximo. Me calentaba el solo hecho de que dos extraños estuvieran viendo a mi hermana desnuda y abierta de piernas, frente a ellos, mostrándoles su hermoso coñito y masturbándose por la situación.

    Mi hermana estaba también bien caliente. Note como de sus labios vaginales salían algunas gotas de flujo blanco y los recorrían delicadamente. Eso me calentó más. El hecho de saber que mi hermana estaba desnuda junto a mí, mostrándonos el coño a mi y a dos extraños, con las piernas abiertas y bien caliente, me ponía a mil.

    Mi hermana me miro y acto seguido comenzó a tocarse suavemente el coño con sus dedos, esparciendo la blanca leche que le salía de dentro. En cuestión de segundos sus labios se abrieron dejando ver el rosado color de su interior, completamente mojado.

    No podía aguantar más. Quería cojérmela. Ansiaba meterle la ***** a mi hermana y sentir ese delicioso coño mojándome la ***** entera. Quería lamerle el coño para sentir esos jugos dentro de mi boca. Tome mi ***** sin dejar de verla y comencé a masturbarme también. Me acerqué un poco más a ella y sonrió divertida. Me recosté junto a ella sin dejar de masturbarme y rocé mis piernas con las suyas. El solo contacto de su piel me estremeció al grado de que tuve que contenerme con todas mis fuerzas, pues sentí que iba a venirme.

    En el sofá, Ceci había tomado posición y le mamaba la ***** a Jorge, mientras el le acariciaba el **** con ambas manos. Todo esto lo hacían sin quitarnos la vista de encima. Mi ***** estaba por explotar. Mi hermana había acelerado el movimiento de su mano y se masturbaba con total descaro, dejando escapar algunos gemidos de vez en cuando.

    Sentía su piel rozar la mía en cada movimiento, y eso me calentaba mucho mas. Aun cuando nos habíamos tocado en esos días, mas de los debido, todavía me cohibía el hecho de sentirla tan cerca. Quería prolongar el momento lo más posible, quería que el tiempo se detuviera en ese momento para poder disfrutarlo sin que terminara.

    Jorge se paró y se dispuso a meterle la ***** a Ceci, quien gemía de caliente. Ella misma tomo el enorme falo y lo dirigió hacia su coño, que goteaba a chorros por la situación. Lo tallo con movimientos circulares alrededor de sus labios antes de metérselo todo por completo, exhalando un gemido.

    Sin poder contenerme más me acerque a mi hermana y la tome de la cintura. El solo hecho de sentir lo suave de su piel me estremeció. Acerque mi cara a su cara y besé su cuello. Ella se estremeció y rió picaramente.

    - Me haces cosquillas. Tonto. Me dijo al oído riendo.

    - Estoy bien caliente. Le dije yo al oído.

    - Ya me di cuenta - dijo ella bromeando.

    - Quiero cogerte. Quiero meterte la *****.

    - Pero… Somos hermanos - decía picaramente.

    - Si, pero no puedo aguantar mas. ¿Tú crees que puedo estar así como estamos y seguir tan tranquilo?

    - Pero… No debemos.

    Todo esto lo hablábamos en voz muy baja, muy juntos el uno del otro, sin dejar de ver como Jorge se cogía a Ceci y sin dejar de masturbarnos. Cada vez que nos hablábamos al oído mi calentura era mayor.

    - No aguanto más. Necesito metértela.

    - ¿Necesitas?

    - Si. Necesito sentir tu coñito mojándome la *****.

    - N…no no estaría bien… ya cállate, que me calientas cuando hablas así - dijo ella comenzando a dudar.

    Los gemidos de Ceci eran cada vez más fuertes y Jorge seguía con ímpetu cada vez mayor. Aunque estaba cogiéndose a su esposa, su vista no se apartaba del coño de mi hermana, que mientras hablábamos lo seguía mostrando sin recato. Toda esta situación nos tenía calientísimos a los cuatro.

    - Déjame aunque sea meterlo una vez.

    - ¿Una vez?

    - Si, déjame un poquito, para ver como se siente tenerla dentro de ti y enseguida te la saco.

    - Mmmhhh. No me hables así que me caliento.

    - Eso es lo que quiero. Quiero cogerte.

    - Ahhh… Mira como cogen esos dos. Mejor imagina que me la estas metiendo y sigue masturbándote.

    - Eso es lo que hago… desde hace horas.

    - ¿Te imaginas, que me la metes?

    - Si, te he estado imaginando. Abierta de piernas y yo metiéndote la ***** hasta adentro.

    - Yo también me imagino esa ***** adentro. Me encantaría chupártela y sacarte toda la leche.

    - Déjame metértela

    - Si pero cuando lleguemos a la casa

    - ¿Lo prometes?

    - Si lo prometo.

    Y al decir esto se levantó de la cama y se dirigió hacia el sofá. Ceci estaba en cuatro sobre el sofá recibiendo las embestidas de Jorge, quien la tenía ensartada por detrás. Desde donde yo estaba podía ver perfectamente el coño de Ceci siendo ensartado por la descomunal ***** de Jorge. Mi hermana llegó y se metió por debajo de Ceci, colocando su cara a la altura de su pelvis. Ante mi asombro comenzó a mamarle los huevos a Jorge y alternaba con chupadas al coño de Ceci. Hizo esto unas cuantas veces y después con una de sus manos sacó la ***** de Jorge y comenzó a mamarla frenéticamente. Siguió masturbando a Jorge con la mano y dirigió su boca hacia el coño de Ceci. Mi hermana estaba mamándole el coño a Ceci y yo estaba a punto de venirme de lo caliente que toda esa situación me ponía.

    Jorge al ver que mi hermana estaba dándole una mamada fenomenal a su esposa, cambió de posición, y se dispuso a meterle la *****. Mi hermana se acomodó, recostándose sobre el sofá, para que Jorge pudiera metérsela sin dificultad, mientras seguía trabajando con su lengua en el coño de Ceci, quien seguía en cuatro encima de ella, y a punto de correrse.

    En ese instante me paré y me dirigí hacia el sofá. Mi hermana me miró y me imagino que adivinó mis intenciones. Mientras Jorge seguía cogiéndose a mi hermana, yo me coloqué encima de la cara de ella, dispuesto a meterle la ***** a Ceci mientras, mi hermana seguía lamiéndole el coño.

    Al acercarme, ella dejó de lamer por un momento y dejó que mi ***** entrara dentro de Ceci. En ese instante pensé que mi hermana terminaría su mamada en el momento en que mi ***** entrara en el coño de Ceci, pues de seguir, tendría inevitablemente que chuparme también la ***** a mí.

    Lo cierto es que quería meterle la ***** a Ceci para sentir la boca de mi hermana. Deseaba desesperadamente que me la chupara y sentir su boca y su lengua alrededor de mi ***** parada.

    Ella paró de mamar y alcancé a ver como llevaba una de sus manos hacia su clítoris y comenzaba a masturbarse al mismo tiempo que la ***** de Jorge seguía entrando y saliendo de su húmedo coño.

    Podía ver como tenia su vista fija, viendo como mi ***** entraba y salía del coño de Ceci. Podía sentir su respiración en mis huevos y eso me ponía a mil.

    Así seguimos por unos segundos. En un instante, mi hermana no resistió la tentación y pasó su lengua suavemente por mis testículos. Sentí como si una corriente eléctrica corriera por todo mi cuerpo y estuve a punto de venirme.

    Su otra mano comenzó a acariciar una de mis piernas y terminó tocándome las nalgas. Comenzó con unas suaves caricias y poco a poco fue aumentando la fuerza, hasta comenzar a apretármelas. Durante todo ese tiempo yo seguía cogiéndome a Ceci, quien ya gritaba de placer. Paré un momento, para evitar que Ceci se viniera, y dejé casi toda mi ***** fuera. En ese instante mi hermana acercó su lengua al coño de Ceci y comenzó a mamar suavemente, procurando no tocar mi *****. Yo dejé de moverme por unos instantes y permití que mi hermana tomara confianza para seguir con su mamada. En unos segundos los lengüetazas de mi hermana se volvieron más largos y más firmes.

    Yo comencé de nuevo a meter y sacar la ***** muy lentamente, procurando hacer contacto con la lengua de mi hermana. Al principio, mi hermana titubeó un poco, pero unos instantes después, comencé a sentir como mi hermana lamía mi ***** también, al mismo tiempo que lamía el coño de Ceci.

    Al sentir la lengua de mi hermana recorrer mi húmeda ***** cada vez que salía del coño de Ceci, me tenia a mil por hora, y lo hacia cada vez mas lento para prolongar el placer que sentía. Ceci comenzó a correrse en la boca de mi hermana y yo dejé fuera mi *****. Mientras mi hermana chupaba la venida de Ceci , agarré mi ***** con la mano y la talle en la boca de mi hermana, esperando que la chupara también.

    Sentí como en un instante mi hermana dejaba de chupar el coño de Ceci, y mi ***** entraba sin reparo en su boca. Fue la sensación más deliciosa de esa noche, sentí su humedad alrededor de mi ***** y creí tocar el cielo. Sentí como entraba y salía varias veces y al momento sentí sus dedos suavemente rodearla por la base, para acomodarla mejor.

    En ese instante, mi hermana gimió que se venia, al mismo tiempo que Jorge comenzaba su propia corrida. Jorge se vino dentro de mi hermana y al sentir su venida, mi hermana comenzó a correrse. Al sentir que se venia, ya sin reparo, agarró mi ***** con la mano y comenzó a masturbarme frenéticamente.

    Está demás decir que en unos cuantos segundos yo también estaba corriéndome. La sensación que sentía no puede expresarse con palabras, y sentí como la vida se me iba por un instante. Mi hermana al sentir mi venida alcanzo a meter mi ***** dentro del coño de Ceci, para que recibiera toda mi leche, al mismo tiempo que me miraba a los ojos con una sonrisa, mientras yo descargaba mi venida enfrente de ella.



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